Calma macro, prisa micro

¡Buenos días!

Guatemala se presenta como país razonablemente estable en un vecindario convulso. Inflación contenida, tipo de cambio predecible y finanzas públicas sin sobresaltos. Mas, por sí sola, la estabilidad no produce desarrollo: apenas compra tiempo.

La paradoja es conocida. Reglas claras y números ordenados, pero inversión insuficiente. Sin capital —local y extranjero—, la solidez se vuelve rutina. Con inversión, se transforma en crecimiento, empleo y productividad. La diferencia es estructural.

Más que traer dinero, invertir significa llevar confianza. En las instituciones, en la seguridad jurídica, en la infraestructura que conecta mercados, en un Estado que en vez de estorbar, acompaña.

El desafío este año es pasar de administrar equilibrios a multiplicar oportunidades.

No se pierda nuestra gráfica que muestra el PIB por actividad económica en Guatemala.

 
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Alice Utrera
Guatemala 2026: estabilidad busca inversión
474 palabras | 1 min de lectura

Guatemala llega a 2026 con una macroeconomía ordenada, pero con un desafío decisivo: convertir estabilidad en inversión productiva. Exhibe crecimiento sostenido, inflación controlada y finanzas públicas sanas, aunque arrastra un rezago estructural en infraestructura. Este año marcará si esa solidez se traduce en proyectos, capital y expansión empresarial.

Por qué importa. Las perspectivas económicas son favorables, no automáticas. Guatemala crecería alrededor de 4.1 %, por encima del promedio regional y mundial, en un contexto de inflación baja, tipo de cambio estable y crédito activo. El problema no es macroeconómico, sino de ejecución e inversión.

  • “La inflación cerró por debajo del rango meta”, señaló Álvaro González Ricci, presidente del Banco de Guatemala, reforzando la previsibilidad.

  • El país mantiene reservas equivalentes a 11 meses de importaciones, un ancla para la inversión de largo plazo.

  • No obstante, la inversión total apenas alcanza el 16 % del PIB, muy lejos del estándar global del 26 %.

En el radar. El escenario combina estabilidad monetaria con espacio fiscal, una fusión poco frecuente en la región. Esto abre oportunidades para inversión privada en sectores intensivos en capital, siempre que exista certeza jurídica y proyectos estructurados.

  • Juan Monge, vicepresidente de FUNDESA, advirtió que el bajo nivel de inversión limita el crecimiento y frena empleos de calidad.

  • La deuda pública se mantiene por debajo del 30 % del PIB, lejos de los umbrales de riesgo.

  • El crédito bancario al sector privado aumentó con tasas de dos dígitos. El énfasis es productivo.

Lo indispensable. Las oportunidades de inversión para 2026 se concentran en infraestructura económica: transporte, energía, agua y conectividad. No se trata de gasto, sino de productividad. El déficit logístico encarece costos y reduce competitividad exportadora.

  • El BID estima que Guatemala necesita invertir USD 48 200M hasta el 2030 para cerrar brechas.

  • “La falta de inversión es un freno al desarrollo”, subrayó María José Jarquín, representante de país del BID.

  • Los proyectos priorizados incluyen corredores logísticos, electrificación rural y saneamiento ambiental.

Datos clave. Las cifras refuerzan el argumento: hay condiciones para invertir sin comprometer la estabilidad macro, siempre que el capital privado tenga un rol protagónico.

  • La IED superó los USD 1870M en 2025. Marca una tendencia positiva.

  • Los ingresos tributarios crecieron más del 80 % desde 2020, fortaleciendo la capacidad del Estado para cofinanciar.

  • El tipo de cambio se mantiene estable alrededor de GTQ 7.7 por dólar, reduciendo el riesgo cambiario.

Ahora qué. Este será un año de definiciones. La estabilidad ya está descontada por el mercado. Lo que sigue es ejecución. El reto es transformar balances sólidos en proyectos bancables, con reglas claras y alianzas público-privadas funcionales.

  • La nueva Ley de APP reduce la burocracia y abre más espacio al capital privado.

  • El contexto electoral exige blindar la institucionalidad y afianzar el Estado de derecho.

  • La lección es que sin inversión, la consistencia se estanca. Con ella, el crecimiento se acelera.

 
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¿Puede Guatemala convertir su estabilidad macroeconómica en inversión real?

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Alice Utrera
PIB por actividad económica en Guatemala

El crecimiento económico proyectado para 2025 muestra un cambio claro en los motores de la actividad productiva. La construcción lidera con una expansión significativa, seguida por actividades profesionales, científicas y técnicas. En tercer lugar vienen los servicios administrativos y de apoyo. Estos sectores reflejan una mayor inversión, reactivación de proyectos y una demanda al alza de servicios especializados vinculados al sector privado y corporativo.

Otros ámbitos clave mantienen un desempeño estable. Transporte y almacenamiento, suministro de electricidad, agua y saneamiento, así como comercio y actividades inmobiliarias registran incrementos moderados pero consistentes. En conjunto, el panorama apunta a una expansión sostenida para 2026, impulsada por servicios y construcción, más que por consumo neto.

 
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María José Aresti y Braulio Palacios
Oro en bóvedas: más vale prevenir que lamentar
608 palabras | 3 min de lectura

El Banco de Guatemala (BANGUAT) compró seis toneladas de oro en septiembre de 2025 y ya supera las 10 en sus bóvedas. En un año de máximos del metal y compras oficiales globales, el dato es menos apuesta que señal. La discusión real: ¿qué dice sobre cómo Guatemala administra riesgo y liquidez en sus reservas?

Por qué importa. La compra cambió el mix de las Reservas Monetarias Internacionales (RMI): el metal ronda entre el 5 y 6 % del total. Álvaro González Ricci, presidente de la institución, ha explicado que mantener una fracción en oro “resguarda valor y reduce exposición a la volatilidad del dólar”.

  • Con las compras acumuladas hasta septiembre, el rubro de “otros activos” —donde el oro pesa la mayor parte— aumentó en más de USD 2475M dentro de las RMI, que en el último reporte sumaron USD 30 630.9M.

  • La custodia manda, asimismo, un mensaje de prudencia: parte de las reservas se mantiene en bóvedas de la Reserva Federal de Nueva York, el Banco de Inglaterra y el propio BANGUAT.

  • Hacia mercados y calificadoras, el movimiento se lee como: Guatemala cuida su caja fuerte. No resuelve todos los problemas, pero suma reputación de moderación.

Entre líneas. Mario García Lara, analista económico y exvicepresidente del Banco Central, describe el mensaje de cautela vía diversificación. Esto mejora el perfil de riesgo ante choques externos; no reemplaza el rol de activos líquidos en dólares.

  • “No es ponerse casco porque viene un meteorito. Es ponerse cinturón porque el camino está más bacheado”, expone. El entorno de 2025 favorece esa lógica: episodios de estrés, compras oficiales persistentes y señales de ciclo de tasas y volatilidad cambiaria.

  • Tres factores empujan la racionalidad: incertidumbre geopolítica-financiera, demanda oficial sostenida y expectativas sobre tasas que vuelven útil un “amortiguador” en el portafolio.

  • García Lara asevera que esto no significa “el fin del dólar”; es más cobertura y diversificación. La participación del dólar en reservas globales no colapsa; se ajusta en el margen, mientras el oro gana peso como un seguro.

Ecos regionales. En América existen tres posturas: similar a Guatemala que usa el oro como seguro (Brasil), como componente secundario (México) o prescindir por el diseño (Canadá). Ese mosaico ayuda a leer por qué los bancos centrales ajustan reservas incluso en una racha alcista que llevó al oro a USD 4381 por onza.

  • Brasil realizó compras fuertes y acumuló 31.48t en 2025. Sus movimientos evidencian más diversificación y no una apuesta táctica o gesto político.

  • México tuvo cambios mínimos y una reducción de alrededor de 180kg. Canadá es la antítesis: mantiene cero toneladas porque considera que el oro no encaja en su marco de manejo de reservas.

  • En Europa del Este, el oro opera como seguro geopolítico (Polonia +82.67). En Asia, se acumula con disciplina (China +24.88). Otros, como Singapur (-15.24), venden para rebalancear o ganar liquidez. Cada región ajusta según la vulnerabilidad que busca cubrir.

Balance. García Lara coincide con la intuición del BANGUAT: proteger valor ante volatilidad. Sin embargo, precisa que el oro no “respalda” la moneda como en el patrón oro. Complementa un paquete de reservas, reglas y credibilidad. La cuestión es robustecer el portafolio.

  • Si bien fortalece la diversificación y reduce la dependencia de un emisor, no sustituye liquidez ni la política monetaria. También introduce costos: volatilidad de precio y costo de oportunidad frente a instrumentos con cupón.

  • El oro cumple un rol distinto al “cambio” entre monedas: no es solo dólar vs. euro. Este funciona como cobertura de cola ante episodios de estrés financiero y geopolítico.

  • El balance riesgo/beneficio luce razonable. “Es un ‘condimento’, no el ‘plato principal’”, concluye García Lara, dado el tamaño relativo dentro de las reservas.

 
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