Costa Rica: lectura empresarial del fútbol

Buenos días. Faltan 47 días para el inicio del Mundial 2026.

En la cancha, Costa Rica quedó fuera del torneo. Pero la eliminación es más que simbólica: deja de participar en una plataforma de consumo, atención global, turismo, pauta y marca país.

El fútbol, visto desde la empresa, no se reduce a 90 minutos. También ordena decisiones comerciales, activa proveedores y cambia el ánimo del consumidor. Por eso abrimos esta edición con el costo económico de no clasificar.

Luego aterrizamos en Guatemala con una gráfica sobre cobertura eléctrica. El país supera el 90 % de acceso nacional, pero ese promedio todavía esconde territorios donde la luz llega tarde, débil o incompleta.

Cerramos con María José Bazo, de Schneider Electric, quien advierte que Centroamérica seguirá lejos de muchas decisiones de inversión si no corrige tres frentes básicos: educación, seguridad y facilidad para hacer negocios.

Llegar al final de esta edición vale la pena: ahí están las voces, datos y matices que ayudan a comprender mejor lo que está en juego. Y si esta conversación le parece útil, haga la asistencia: reenvíela a alguien que también debería tenerla en su bandeja de entrada.

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María José Aresti
Costa Rica perdió más que un boleto al Mundial 2026
586 palabras | 3 mins de lectura

La ausencia de Costa Rica en el Mundial 2026 expone la repercusión económica de no participar. El país no perdió solo una clasificación, sino negocios, atención global e impulso comercial en uno de los eventos más rentables del planeta. El caso obliga a leer el fútbol como activo, no solo como espectáculo.

Qué destacar. El golpe alcanzó un mecanismo de consumo que se dinamiza por el torneo, como comercios, anunciantes, medios y marcas que aprovechan una temporada extraordinaria de ventas, pauta y visibilidad.

  • La Universidad Nacional de Costa Rica estima una pérdida total de entre USD 50M y USD 70M. El cálculo incluye comercio, publicidad, medios, turismo, marca país e ingresos directos de la Federación Costarricense de Fútbol.

  • El efecto también pasa por el ánimo del consumidor. “Cuando uno está feliz, compra más”, explica el economista Víctor Umaña. El torneo cambia disposición de gasto, promociones y decisiones de compra.

  • NIQ registró durante Catar 2022 un aumento del 9 % en ventas de bebidas, snacks, licores y galletas en Costa Rica, incluso por encima de México, Brasil y Argentina.

Datos clave. Umaña lleva el análisis más allá del dato inmediato: no clasificar genera un efecto en cadena. Con base en la Matriz Insumo-Producto 2022 del Banco Central de Costa Rica, el golpe arrastra proveedores, servicios y actividades relacionadas.

  • Su escenario parte de un choque conservador de USD 100M en hoteles, restaurantes, bares, comercio, transporte, agencias de viaje, entretenimiento y medios. Desde ahí estima un impacto total de USD 143M en producción.

  • El mismo ejercicio calcula cerca de 3100 empleos afectados. No se trata solo de cuánto deja de vender un negocio, sino de cuánto deja de moverse entre energía, logística, telecomunicaciones y servicios asociados.

  • Umaña insiste en que el fútbol debe leerse como una industria transversal: conecta gasto directo, empleo, proveedores y consumo inducido. No funciona como un pasatiempo aislado de la economía real.

Entre líneas. La otra pérdida es estratégica: el Mundial como vitrina. Costa Rica dejó pasar una plataforma global difícil de replicar con una campaña tradicional, justo en Norteamérica, donde están sus principales socios comerciales, turísticos y de inversión.

  • El Mundial 2026 tendrá una audiencia global estimada en 5000M de personas. Umaña sostiene que ninguna campaña del Instituto Costarricense de Turismo o de PROCOMER puede igualar esa escala.

  • Su cálculo sobre valor equivalente de exposición ronda los USD 50M solo por aparecer en esa conversación global. “Costa Rica se va a quedar sin verse”, señala el economista.

  • El antecedente de Brasil 2014 refuerza esa lectura. El buen desempeño de los ticos elevó el interés internacional, turismo y valor de sus jugadores. Incluso Google Trends registró un pico de búsquedas sobre el país.

Ahora qué. El riesgo es que el fracaso enfríe la disposición de patrocinadores y socios comerciales a seguir invirtiendo en el fútbol costarricense, con un impacto en rubros asociados, según Umaña.

  • En lo inmediato, la Federación dejará de percibir entre USD 9M y USD 12M en premios FIFA. Se suman USD 2M para preparación, entre USD 2M y USD 4M por derechos televisivos y cerca de USD 2M en mercadeo.

  • Sin clasificación, cae el incentivo para pautar, lanzar promociones, renovar televisores o capitalizar la atención colectiva. “Este año lanzaron la camisola mundialista. No creo que se vaya a vender”, agrega.

  • Aun con esos escenarios, expertos advierten que el efecto será limitado. El analista financiero Daniel Suchar dijo a La República (CR) que, para países no sede, el impacto macro es mínimo. El golpe pesa más en lo simbólico y en industrias ligadas al fútbol.

 
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Ximena Fernández
Guatemala: luces y sombras de la cobertura eléctrica
140 palabras | 1 min de lectura

La electricidad gana cobertura en Guatemala, pero el avance no llega con la misma fuerza a todo el país. En 2024, el acceso a energía eléctrica alcanzó el 90.89 % —0.55 puntos más que 2023—, según la “Hoja de Ruta para la Transmisión Energética de Guatemala”, elaborada por AGER.

El dato muestra progreso, pero al mismo tiempo una brecha. Mientras departamentos como Guatemala y Sacatepéquez reportan cobertura total, Alta Verapaz apenas supera el 56 %. El reto no es menor: cerca de un millón de guatemaltecos no tienen energía en casa.

El INDE reportó la electrificación de 6215 hogares durante el año pasado. No obstante, en el área rural, electrificar todavía es una deuda visible. La paradoja es clara: la cobertura nacional es superior al 90 %, pero todavía hay territorios donde la electricidad llega tarde, débil o incompleta.

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Luis Enrique González y María José Aresti
María José Bazo: “El bono demográfico se convierte en criminalidad si no hay educación para los jóvenes”
775 palabras | 4 mins de lectura

En el marco de los 50 años de Schneider Electric en Centroamérica, María José Bazo, cluster president de la compañía para la región, habló con República sobre los factores que frenan la llegada de IED a la región y lo que necesita Guatemala para competir por ese capital.

La empresaria costarricense identifica tres frentes que definen si una empresa decide o no instalarse en un país: facilidad para hacer negocios, seguridad y nivel educativo. En los tres —dice— Centroamérica está mal. Pero la enseñanza de calidad puede cambiar esa ecuación.

¿Qué hace falta a los países de la región para dejar de crecer apenas al 3 o 4 %?

—Hay tres factores. El primero es la facilidad con la que se hacen los negocios. ¿Qué beneficios brinda un gobierno a una empresa como Microsoft para que venga e instale un centro de servicios? Hay que revisar todo: desde el costo de la electricidad hasta los permisos, los seguros y la tramitología.

El segundo es la seguridad. Las empresas grandes no invierten en un país inseguro, porque no pueden mandar a sus ejecutivos ni construir shared services en ese ambiente. Cuando me he reunido con empresas que promueven comercio exterior, como ProComer, ese es uno de los factores que más pesan.

Foto: Braulio Palacios | Edición: Diego Cabrera

El tercero, supremamente importante, es el nivel educativo. Si no tenemos bases sólidas desde el kínder y la primaria, y no edificamos una ciudadanía educada e informada, las empresas difícilmente van a invertir en nuestros países. Necesitan talento para poder operar.

Cuando esas tres cosas no convergen, hay muchas otras que las compañías evalúan, hasta el clima. En eso tenemos una ventaja: nuestro clima es estable. Pero si no mejoramos en educación, seguridad y facilitación de inversión, difícilmente avanzaremos.

¿Cómo estamos a nivel general en esos tres frentes?

—Mal. Los gobiernos locales no están haciendo lo suficiente para atraer más empresas. Si hubiera una lista de países para hacer inversiones, no apareceríamos. No somos prioridad.

El más grave de todos es el sistema educativo, y me parece que está fallando en todos los países. No es solo lo que viene del hogar: es la contratación y la formación del maestro. El profesor perdió la figura de autoridad y de respeto en el aula. En muchos casos, no tiene las capacidades para llevar la enseñanza.

En muchos países, no se permiten sistemas de evaluación docente porque los maestros están cómodos. Estamos más preocupados por intereses personales que por hacer crecer a nuestra población a nivel intelectual. Atraer inversión se vuelve más difícil si no corregimos el nivel de educación.

¿Estamos desaprovechando el bono demográfico?

—Nosotros tenemos una gran ventaja poblacional, pero si no tenemos un sistema educativo que forme a esos jóvenes, el bono se convierte en un problema: aumenta la criminalidad. Cuando no hay gente estudiada ni con valores, aumenta la inseguridad y no la estabilidad del país. Estamos en un punto crítico. Si no hacemos algo ya, vamos a tener problemas más grandes de inseguridad.

Foto: Braulio Palacios | Edición: Diego Cabrera

¿Quién lo está haciendo mejor?

—Todos hacen esfuerzos aislados. Costa Rica ha hecho muy buen trabajo en turismo, en IED y en zonas francas, pero le está creciendo el tema de inseguridad, que El Salvador ya resolvió. Pareciera que se arregla una cosa y se descompensa otra.

A nivel macro, nadie es irregular. Nadie tiene un 7 u 8 % de crecimiento. Nos movemos entre el 2 y 4 %. No se pueden ver cosas como puntuales. Tiene que ser más holístico. Dicho eso, El Salvador lo está haciendo muy bien. Si volvemos a los tres puntos que mencioné, cambió radicalmente. Eso le abrió las puertas: la primera empresa que invirtió allá fue Microsoft y ahora trabaja con el gobierno en un plan sobre seguridad.

Costa Rica y Panamá también siguen buenas rutas. Nicaragua, definitivamente, es una situación compleja, un régimen distinto. Pero ninguno está tocando todos los frentes al mismo tiempo. Veo señales, no un caso integral.

¿Qué le hace falta a Guatemala específicamente?

—Creo que hay dos cosas importantes. La primera es seguir desarrollando las zonas francas y volverse un hub especializado. Eso puede ayudar mucho. Tiene un talento increíble. Pero hay que cuidar que no se conviertan en el principal sector económico. Lo que ha hecho rico al país en términos de estabilidad es que no depende de nadie más que de ustedes mismos para hacer negocios. Esa diversificación hay que mantenerla.

La segunda es el tema de normas técnicas. El país no tiene un código para productos eléctricos que permita crecer de forma segura. Aunque sea básica, que regularice productos de calidad y asegure el patrimonio de las personas ayudaría muchísimo al ahorro y al consumo energético.

Lea la entrevista completa aquí.

 
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