“DR-CAFTA tributario” para no espantar IED

Buenos días.

Abrimos esta edición con una brecha que pesa más de lo que suele discutirse: la doble tributación. La región abrió sus mercados al comercio de bienes, pero dejó atrapados los servicios, la tercerización y las operaciones regionales en un laberinto de retenciones.

Para una empresa que quiere vender desde Guatemala hacia sus vecinos, el problema no siempre es encontrar clientes. A veces es sostener margen después de pagar impuestos dos veces.

Luego pasamos a movilidad urbana. Mientras se construye el tramo del AeroMetro entre Guatemala y Mixco, la comuna capitalina ya analiza nuevos corredores. La pregunta de fondo no es solo por dónde pasará el cable, sino si puede integrarse a Transmetro, buses y espacio público para dejar de ser una obra puntual y convertirse en red.

Cerramos con Peter Prazmoski, director del Consejo Nacional de Competitividad de República Dominicana. Su lectura es incómoda, pero útil para Guatemala: la inversión no llega solo por potencial, estudios o diagnósticos. Llega cuando un país ejecuta, invierte y convierte sus metas en condiciones concretas para crecer.

Que tenga buen jueves.

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Braulio Palacios
Doble tributación en Centroamérica: el muro fiscal que ahuyenta la IED
688 palabras | 4 mins de lectura

Centroamérica abrió sus mercados al comercio de bienes con el DR-CAFTA, pero dejó pendiente la integración fiscal. Esa brecha reapareció en el evento “Triángulo de las oportunidades: México, Centroamérica y Colombia”, con firmas miembro de Praxity Alliance. Cada frontera activa retenciones que erosionan márgenes, encarecen servicios y reducen el atractivo inversor: el capital tributa dos veces.

Qué destacar. El inversionista mira la región como un solo mercado, pero recibe un archipiélago fiscal de sistemas que se cobran entre sí. Cuando una empresa guatemalteca factura un servicio a un vecino, sufre retención en destino y vuelve a pagar en origen. Esa es la doble tributación que asfixia operaciones regionales.

  • Eduardo Núñez Duarte, socio en NDA (Guatemala), enfatiza que “ese impuesto se queda allá como gasto”. No genera crédito fiscal y, encima, el ISR local se paga sobre el 100 % de lo facturado.

  • El golpe es especialmente duro para tecnología, software y tercerización, donde los márgenes son delgados. Una retención de 20 % saca a la empresa de competencia antes de discutir precio, talento o calidad del servicio.

  • La consecuencia operativa lleva a que compañías abran sociedades en cada país solo para evitar el bocado fiscal. Más oficinas y costos administrativos, pero menos eficiencia para una región —que se supone— integrada.

Cómo funciona. La doble tributación no aparece en un tratado, sino en la propuesta comercial. El profesional o empresa que cobra desde otro país recibe una retención inmediata y, además, paga impuesto en su jurisdicción. Para sostener margen, debe subir precio o absorber el costo. Cualquier camino erosiona la competitividad regional.

  • Carlos Méndez, socio fundador de Olistica Business Partners en El Salvador, lo resume directo: “Nos matan las retenciones”. Su firma ha visto pérdidas cercanas al 12 % de utilidad bruta en consolidaciones multinacionales latinoamericanas.

  • En Honduras, según Josué Corrales, socio director de Rogel y Asociados, las retenciones llegan al 25 % para personas jurídicas y al 10 % para independientes. Una propuesta debe cargar ese sobrecosto desde el inicio o sacrificar margen.

  • Lucía Vargas, socia de Impuestos en Costa Rica de JA Del Río, advierte sobre el caso del régimen de zonas francas. El 100 % de exención por ocho años se opaca cuando un país vecino retiene sobre cada pago al exportador costarricense.

Visto y no visto. Mientras Panamá y México construyen redes amplias de convenios para evitar la doble imposición (CDI), Centroamérica sigue rezagada. La asimetría no solo encarece operaciones, sino que define quién captura IED, nearshoring o back office.

  • Según PwC, Panamá tiene 17 CDI vigentes; Costa Rica, cuatro —España, Alemania, México y Emiratos Árabes Unidos—; República Dominicana, dos; y El Salvador, uno. Guatemala, Honduras y Nicaragua no tienen convenios vigentes.

  • Alfredo Palacios, socio líder de Impuestos Internacionales en JA Del Río, aporta el contraste mexicano. México suma más de 60 tratados firmados, entre ellos un centroamericano. El convenio “ha potenciado la inversión hacia Costa Rica” porque elimina retenciones, explica.

  • El acuerdo para evitar la doble tributación (ADT) entre Guatemala y México se firmó en 2015, pero sigue sin entrar en vigor. La parte mexicana ya cumplió su trámite legislativo; del lado guatemalteco, la ratificación sigue pendiente.

Lo que sigue. El paralelismo con DR-CAFTA está sobre la mesa y, al menos en Guatemala, el tema ya entró en la agenda pública. El MINECO planteó recién un ADT como herramienta para atraer inversión, mientras un informe de Hogan Lovells sobre el de México estima que su ratificación elevaría la inversión hasta un 246 %.

  • Méndez lo aterriza con una analogía: “Tenemos un CAFTA, hagamos lo mismo con retenciones”. Si el comercio se integró, los servicios profesionales necesitan reglas equivalentes, no para borrar impuestos, sino para evitar cobros duplicados.

  • Montserrat Colín, socia de Impuestos Internacionales en México de JA Del Río, sugiere un orden de prioridades: “Primero los negocios, después los impuestos”. Núñez Duarte señala que la recaudación que hoy se defiende vía retenciones podría volver multiplicada en inversión, empleo, IVA y consumo.

  • Félix Espíritu, CEO de Fintax Consulting en República Dominicana, recuerda que tener convenios no basta si no son con los socios reales. Su país tiene tratados con Canadá y España, pero el grueso transaccional ocurre con vecinos.

 
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Ximena Fernández
AeroMetro: estudian líneas hacia zona 18, zona 5 y Santa Catarina Pinula
440 palabras | 2 min de lectura

Conversatorio sobre casos de éxito durante el Foro.

Mientras se construye el tramo del AeroMetro que conectará Guatemala y Mixco, la Municipalidad de Guatemala ya analiza dos nuevos corredores hacia zonas capitalinas y el municipio de Santa Catarina Pinula, según conoció República durante el foro “Teleféricos Urbanos: el modelo de concesión municipal que está transformando la movilidad en Guatemala”.

De los corredores en evaluación, dos concentran la mayor factibilidad preliminar: el de zona 18 a zona 5, con integración prevista a Transmetro, y el de zona 10 a Santa Catarina Pinula. Ninguno está listo para licitar. Se analiza la demanda, viabilidad e integración con la red existente.

Tras los estudios, podrían abrirse manifestaciones de interés previas a una licitación, etapa que permitiría medir el apetito de las empresas constructoras y sus condiciones financieras. En América Latina, los nombres dominantes son Doppelmayr —actual constructora del AeroMetro— y Poma.

Konstantinos Panagiotou, CEO de Doppelmayr México y Latinoamérica, confirmó además que se analiza un cable entre el Aeropuerto Internacional La Aurora (AILA) y Antigua Guatemala, con apoyo del BCIE. El enfoque no es turístico, sino descongestionar el ingreso a la ciudad colonial.

El modelo de concesión municipal

La expansión del AeroMetro depende de tres factores: demanda, financiamiento y coordinación institucional. Ahí entra el modelo de concesión municipal, que aporta capital privado y eficiencia operativa sin renunciar al objetivo público de movilidad.

El proyecto ha atravesado tres gobiernos y exige coordinación permanente entre las municipalidades de Guatemala, Mixco y la DGC, recordó Alessandra Gallio, de la Municipalidad de Guatemala.

El sistema requiere, además, personal capacitado, integración tarifaria y cambio cultural, según Guido García, exgerente de operaciones de Mi Teleférico en La Paz. La meta de fondo es que el usuario prefiera el transporte público antes que el carro propio.

El cable como pieza multimodal

Durante el encuentro, los participantes plantearon que el cable puede ganarle terreno a la congestión, siempre que se piense como parte de un sistema mayor. El teleférico salva topografía y descongestiona, señaló Marcelo Lungi, especialista de Movilidad Urbana Sostenible del BCIE, aunque advirtió que por sí solo no resuelve el problema.

La movilidad efectiva exige combinar AeroMetro, BRT, metro, buses y bicicletas, planteó Panagiotou. En el foro también se compartieron experiencias de sistemas de teleférico en La Paz y Ciudad de México, como evidencia de que este tipo de infraestructura puede reducir tiempos de traslado y mejorar la conectividad territorial.

El AeroMetro puede inaugurar una nueva etapa para la movilidad del país, pero solo si se integra a una red mayor. Conectado a Transmetro y articulado con espacio público, deja de ser una obra puntual y se convierte en infraestructura útil para una ciudad que sigue esperando soluciones de fondo.

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María José Areti
Peter Prazmoski: “Hay que hacer menos análisis y más ejecución: la IED no llega con más estudios”
676 palabras | 3 min de lectura

Foto: Diego Cabrera | República

El director del Consejo Nacional de Competitividad de República Dominicana, Peter Prazmoski, no reduce la atracción de inversión a una calificación crediticia. Para él, el grado de inversión importa, pero no sustituye lo que ocurre en la práctica: permisos, carreteras, telecomunicaciones, seguridad, reglas claras, institucionalidad y capacidad de convertir una meta de país en decisiones concretas.

La conversación deja una lectura útil para Guatemala. El problema no es solo atraer más IED, sino entender qué bloquea el salto de promesa a destino. En el espejo dominicano, Prazmoski ve una diferencia acumulada durante décadas: más crecimiento, más agresividad en inversión pública, más coordinación empresarial y menos temor a ejecutar.

¿Cómo se compensa en la práctica no tener grado de inversión?

—Estamos llegando casi. Pero diría algo: no todo depende del grado de inversión. El grado de inversión tiene que ver con la sostenibilidad fiscal y con una serie de tareas pendientes. Las calificadoras van mejorando la calificación hasta llegar a una nota de grado de inversión. Es un proceso.

Sin embargo, hay países que tienen grado de inversión y, aun así, no necesariamente atraen inversión con la misma fluidez. El inversionista no mira solo el grado de inversión. Es importante, pero no es lo único.

Si tienes una debilidad, puedes compensarla con otras fortalezas. La clave es entender dónde están las debilidades y dónde están las fortalezas. Hay que seguir empujando las fortalezas y seguir trabajando las debilidades. Así se visualiza el desarrollo de la inversión.

¿Con qué lo compensa República Dominicana?

—Con democracia, seguridad, seguridad ciudadana y seguridad jurídica. También con posición geográfica, buena infraestructura y buenas telecomunicaciones. Todo eso contribuye. El inversionista puede decir: “No tienen todavía grado de inversión, pero sí todas estas otras cualidades”. Eso ayuda bastante.

Además, ante la falta de grado de inversión, hay otros factores importantes. Tenemos una regla fiscal relevante. Tenemos un nivel de deuda que no diría que es elevado; está dentro de lo normal, un poco por debajo del promedio de Latinoamérica. También tenemos meta de inflación y un banco central independiente. En general, hay un manejo macroeconómico responsable.

Foto: Diego Cabrera | República

¿Qué puede aprender Guatemala de la estrategia dominicana sin copiarla?

—Guatemala y República Dominicana empezaron en 1990 con un PIB per cápita muy parecido, de unos USD 1 200, más o menos. Ustedes están ahora alrededor de USD 6 500. Nosotros, cerca de USD 12 000.

La diferencia es que Guatemala creció en torno al 3.5 % y República Dominicana cerca del 5 %. Ese punto y medio adicional, acumulado en el tiempo, produce un salto enorme.

A veces hay que ser un poco más agresivo en las inversiones. Si tienes espacio fiscal, úsalo para hacer inversiones que ayuden a crear condiciones para que llegue más inversión.

Ustedes han sido más observadores. Eso no es malo. Pero ayuda que el gobierno sea más agresivo al identificar obras importantes, obras que requieren más inversión y que pueden crear mejores condiciones para el crecimiento. Eso implica usar mejor el espacio fiscal.

Todavía tenemos mucho camino por recorrer. Al igual que ustedes, tenemos muchas áreas de mejora, sobre todo en educación. Pero mi recomendación sería: identifiquen sus barreras más importantes, fortalezcan la relación público-privada y no tengan miedo de invertir en cosas que generen progreso.

¿Cómo puede Guatemala pasar de promesa a destino de inversión?

—Es fundamental tener una meta clara. Una meta que diga hacia dónde quieres llegar y que puedas cuantificar. Puede ser una meta de inversión extranjera, de crecimiento, de PIB per cápita o de lo que el país defina.

Esa meta debe obligarte a hacer la pregunta correcta: ¿qué hace falta para alcanzarla? Luego hay que analizar qué falta, priorizar y trabajar en conjunto. También hay que hacer menos análisis y más ejecución. La IED no llega con más estudios. Lo importante es ejecutar.

Hay que entender qué falta para ejecutar, tanto en el sector público como en el privado. Identificar la causa y resolverla primero, porque la ejecución es lo más importante. Puedes tener todos los planes del mundo, pero si no ejecutas, no se logra nada.

Lea la entrevista completa aquí.

 
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