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Entre dos mares y un reto


¡Buenos días!
Ayer se llevó a cabo el evento “Infraestructura 2025: Puertos para el desarrollo”. El enfoque: enfrentar los retos logísticos y de infraestructura que limitan la competitividad de Guatemala.
El país continúa enfrentando limitaciones logísticas que impactan directamente en su competitividad. Los participantes coincidieron en que los cuellos de botella en procesos aduaneros, falta de inversión y escasa incorporación tecnológica impiden aprovechar plenamente el potencial existente.
Los puertos deben transformarse en plataformas de eficiencia, innovación y gobernanza moderna para convertirse en motores de desarrollo. Se trataron soluciones concretas para agilizar procesos, modernizar instalaciones y aprovechar la ubicación de Guatemala como punto clave para el comercio regional.
Hay potencial, sí. Y la oportunidad está ahí, sin duda. Pero eso no es suficiente. ¡Ha llegado el momento de actuar!
Hoy les recomendamos la lectura del análisis De déficit a ventaja: vivienda vertical y competitividad en el boletín República Urbe. Confiamos que sea de su interés.

María José Aresti, Miguel Rodríguez y Marcos Suárez
Guatemala, joya geográfica atrapada en muelles rezagados
544 palabras | 2 min de lectura

Guatemala enfrenta una disyuntiva crítica: modernizar su infraestructura portuaria o perder relevancia como nodo logístico regional. Durante el “República Summit Infraestructura 2025: Puertos para el desarrollo”, empresarios, analistas y autoridades coincidieron en que la ubicación estratégica del país es una joya desaprovechada que requiere visión y acción para ser competitiva.
Por qué importa. La geografía coloca a Guatemala a tres días de Miami y a cuatro de Los Ángeles, una ventaja natural desperdiciada. Sin embargo, la saturación portuaria, retrasos aduaneros y ausencia de un marco legal robusto reducen su capacidad de competir frente a vecinos como El Salvador o Costa Rica.
Ronald Rojas, gerente de Importaciones para Centroamérica de Walmart, advirtió que en Guatemala “se nacionaliza en seis a ocho días”, frente a menos de cuatro en países vecinos. Esto limita su atractivo.
La carencia de una ley portuaria clara restringe la atracción de inversión extranjera y deja rezagada la modernización frente a otros mercados.
La ventaja geográfica pierde peso si no se corrigen deficiencias estructurales en procesos aduaneros, digitalización y tiempos de despacho.
En el radar. El dinamismo empresarial ha superado la capacidad de los puertos. Jorge Benavides, investigador asociado en FUNDESA, subrayó que desde 2022 la infraestructura quedó corta y que el sector privado prevé duplicar exportaciones hacia 2037. Se exige más que simples mejoras puntuales.
La inversión requerida abarca nuevos atracaderos, dragados y al menos dos puertos adicionales en ambos litorales para evitar el colapso.
Enrique Font, presidente de la CIG, subrayó que se necesita un marco legal moderno que habilite concesiones, terminales privadas y capital mixto, pero advirtió que la ley debe ser técnica y autónoma, no política.
La certeza jurídica y un ente regulador independiente son vistos como requisitos mínimos para atraer operadores internacionales exitosos en México, Colombia o Perú.
Entre líneas. El desafío no se limita al plano interno. La integración centroamericana y la transformación digital de la logística son factores que pueden decidir si el país se convierte en hub regional o queda rezagado.
Jorge Gómez, director en la Gremial Logística de Guatemala, destacó el papel del diálogo público-privado en el rescate aduanero. Señaló que prácticas corruptas quedan impunes, así como la ausencia de cultura de ética y transparencia.
La digitalización y gestión de citas en puertos son medidas urgentes que podrían implementarse en menos de seis meses. Tendrían un impacto inmediato en costos.
El déficit de pilotos de transporte pesado suma un riesgo regional que exige planificación coordinada entre ministerios, municipios y gremiales.
Ahora qué. La visión de largo plazo requiere alinear inversiones en puertos, carreteras y ferrocarriles con un marco regulatorio moderno. Gabriela Roca, directora de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad en Grupo AG, recordó que la saturación impacta directamente en costos empresariales, pero también abre oportunidades para replantear modelos logísticos.
Gómez expuso: “nos paraliza el que no haya consensos interinstitucionales dentro del mismo sector privado y no involucramos al sector público. Impide que podamos avanzar en los planes de desarrollo”.
Jorge Ayala, segundo vicepresidente del Congreso, planteó la urgencia de una autoridad portuaria autónoma que separe roles regulatorios y operadores, reduciendo la politización.
La crisis portuaria es seria, pero también abre una oportunidad histórica. El camino es ordenar el sistema logístico con visión técnica, habilitar inversión privada bajo certeza jurídica y aprender de experiencias internacionales.
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Alice Utrera
Del volante al contrato, la era del leasing
564 palabras | 2 min de lectura

El leasing automotriz en EE. UU. se consolida como opción de financiamiento, atractivo por sus pagos iniciales bajos y acceso a tecnología. No obstante, plantea la duda: ¿fortalece o debilita las ventas?
Por qué importa. El auge responde a un cambio estructural en el consumo. Para miles de familias, representa acceso rápido a un vehículo sin comprometer su liquidez. Para las automotrices, un canal estratégico no exento de riesgos.
En 2024, el 45 % de transacciones de vehículos eléctricos en EE. UU. se realizó vía leasing, frente al 24 % general. Esto evidencia su creciente protagonismo en el sector.
El arrendamiento favorece la circulación de inventario, mejora la rotación de modelos y aumenta la lealtad del cliente. Ello fortalece dinámicas a corto plazo.
Vacíos regulatorios en la Ley de Reducción de la Inflación permiten aprovechar subsidios fiscales, trasladando beneficios a consumidores mediante pagos más bajos y contratos más flexibles.
Cómo funciona. Este método es, en esencia, una renta a largo plazo. El usuario paga por la depreciación del vehículo, con beneficios fiscales y de mantenimiento, pero sin generar propiedad sobre el bien.
El arrendatario paga por el uso y devuelve el vehículo al final del contrato. No acumula capital ni patrimonio en el proceso.
Incluye cláusulas de millaje limitado, penalizaciones por daños y restricciones de personalización, lo que reduce la libertad de uso.
“El leasing facilita acceso: menor entrada y tasa fiscal, ideal para presupuestos ajustados”, detalla la asesora bancaria Sarah Mitchell.
En el radar. Su atractivo está en cuotas mensuales bajas y acceso a vehículos prémium. Mas la brecha frente al financiamiento tradicional no siempre es amplia, lo que alimenta el debate sobre su conveniencia.
El pago promedio mensual de un vehículo es de USD 445, frente a USD 717 en financiamientos tradicionales.
La firma Experian reportó que la diferencia promedio con un préstamo común fue apenas USD 17 en 2024, lo que muestra una brecha menos marcada de lo percibido.
“Acerca al cliente a modelos prémium con una cuota razonable”, señaló Tom Thompson, asesor de ventas en AutoNation Leasing Group.
Ecos regionales. La experiencia en Guatemala muestra que el leasing es más que una tendencia. Desde la Ley de Leasing de 2021, esta figura ha crecido y ampliado oportunidades para empresas y consumidores.
El número de inscripciones de garantías mobiliarias se duplicó tras la ley de menos de 50 a más de 100 por mes. Un despegue acelerado.
Su uso creció entre un 7 y un 10 % anual, impulsando inversión en equipos, maquinaria y vehículos. Particularmente en sectores industriales.
“Preserva liquidez y facilita renovación de activos sin desbalancear flujos de caja”, puntualiza Mitchell.
Visto y no visto. Para las automotrices, asegura ventas constantes y fidelidad del cliente. Con todo, implica riesgos financieros al acelerar la depreciación de activos y saturar el mercado de vehículos usados.
Garantiza flujo de unidades retornadas, lo que favorece remarketing y mantiene en movimiento la cadena de producción.
Sin embargo, los autos retornados, especialmente eléctricos, se deprecian rápidamente. Esto reduce márgenes si el mercado de segunda mano no absorbe la oferta.
“Las reventas impulsan negocio, pero los vehículos rentados pierden valor más rápido”, explica Robert Evans, economista especializado.
Balance. El leasing en EE. UU. impulsa ventas y movilidad del consumidor, pero reduce patrimonio individual y presiona márgenes de fabricantes. En Guatemala brinda liquidez y crecimiento financiero bajo el nuevo marco legal. En ambos casos, constituye motor dinámico.
*Enviada especial en EE. UU.