Menos discurso, más datos

¡Buenos días!

Exportar nunca ha sido una actividad romántica. Al contrario. Es cálculo, fricción y, en especial, competitividad. El Índice de Condiciones para la Exportación, presentado en AGEXPORT y desarrollado por BANGUAT, pone cifras —y precisión— a esa realidad.

El índice brinda un mapa en vez de prometer atajos. Mide el entorno en el que operan las empresas exportadoras, desde la logística y la infraestructura hasta el marco regulatorio, el talento y los costos de hacer negocios.

Sobresalen entre sus fortalezas la mirada integral y comparativa. Permite saber dónde se gana tiempo, dónde se pierde dinero y dónde se estanca la competitividad. Y aporta evidencias.

Sin embargo, no puede corregir las conocidas debilidades estructurales: tramitología, costos persistentes y una institucionalidad que avanza de modo muy desigual.

Cabe concluir que, más que un veredicto, es una advertencia útil.

 
Comparta este contenido:
Compartir en FacebookCompartir en LinkedInCompartir en WhatsApp

Punto HTML con Texto Alineado

Alice Utrera y Miguel Rodríguez
ICOEx: datos duros para competir
497 palabras | 1 min de lectura

Guatemala enfrenta un dilema persistente: políticas públicas fragmentadas que priorizan anuncios sobre resultados. El lanzamiento del Índice de Condiciones de Competitividad de la Actividad Exportadora (ICOEx) propone un giro técnico. Con datos medibles y respaldo institucional, busca enfocar decisiones que impulsen crecimiento, empleo formal y competitividad.

Por qué importa. La competitividad exportadora define buena parte del crecimiento económico, el empleo formal y la atracción de inversión. Sin mediciones técnicas, las decisiones públicas tienden a dispersarse. El ICOEx, surge como una brújula técnica para ordenar prioridades y evaluar impactos reales, no percepciones.

  • Fue presentado en AGEXPORT y desarrollado por BANGUAT, con un respaldo metodológico y neutralidad institucional, lejos de agendas sectoriales o coyunturales, según las instituciones.

  • “Con curitas no resolvemos una herida”, señaló Amador Carballido, director ejecutivo de AGEXPORT. Pequeñas acciones aisladas no mueven la economía si no alcanzan la magnitud necesaria, aseveró.

  • La iniciativa trata de que exista una menor dispersión de recursos. Más foco en variables que, por su peso estructural, generan prosperidad amplia y sostenida en el tiempo.

Cómo funciona. El ICOEx mide las condiciones que facilitan o limitan exportar. Su valor radica en traducir complejidad económica en señales lógicas para la política pública y la inversión.

  • Se integran 61 variables normalizadas y ponderadas con criterios estadísticos, construidas a partir de fuentes oficiales. Así como series históricas consistentes y disponibilidad periódica, explicó Johny Gramajo, gerente económico del Banco Central.

  • La información —recopilada desde 2013— permitirá un seguimiento trimestral y análisis prospectivo. Ello facilitará evaluar si las decisiones públicas mejoran o deterioran el entorno exportador.

  • Álvaro González Ricci, presidente del BANGUAT, destacó que formular políticas sin datos concretos limita el impacto, mientras que este instrumento permite exigir resultados medibles.

Visto y no visto. Para facilitar su lectura, el índice agrupa las variables en ocho pilares que explican la competitividad exportadora. Cada uno refleja áreas donde la política pública puede potenciar —o frenar— el crecimiento.

  • Infraestructura, capital humano, mercado laboral y servicios básicos muestran cómo inversión, educación, energía y formalidad inciden directamente en la capacidad de producir y exportar.

  • Financiamiento, estabilidad macro y mercados internacionales evalúan el acceso al crédito, la inflación, el tipo de cambio, la apertura comercial y costos logísticos. Todos ellos, cruciales para competir en el exterior.

  • El pilar de otros factores incorpora seguridad, bloqueos, clima y percepción institucional, variables que suelen tratarse como anecdóticas, pero que afectan costos, continuidad y confianza.

Lo que sigue. Usar la evidencia que el ICOEx ofrece como un diagnóstico objetivo es determinante. Ignorarlo implicaría persistir en decisiones de bajo impacto y alto costo de oportunidad.

  • “El índice es una herramienta para convertir diagnósticos en políticas concretas de los tres organismos del Estado, más que un ejercicio técnico”, indicó Francisco Ralda, presidente de AGEXPORT.

  • La finalidad está en crear condiciones —infraestructura, reglas claras, estabilidad— para que haya inversión, se desarrolle el potencial exportador y, consecuentemente, se genere empleo.

  • Guatemala podría transitar desde políticas reactivas a decisiones estratégicas, con crecimiento, menor migración y mayor recaudación sin asfixiar la actividad económica.

 
Comparta este contenido:
Compartir en FacebookCompartir en LinkedInCompartir en WhatsApp

¿Debe Guatemala basar su política pública en índices técnicos como el ICOEx?

Iniciar Sesión o Suscríbete para participar en las encuestas.

Punto HTML con Texto Alineado

María José Aresti
Centroamérica: la carga en puertos cambia de ritmo

Entre enero y septiembre de 2025, los puertos del istmo movieron carga a ritmos distintos. Este mapa compara dos cosas a la vez: cuántas toneladas métricas atendió cada país y cómo varió ese volumen frente al mismo período de 2024.

Guatemala tomó la delantera en crecimiento y empujó el termómetro regional, mientras El Salvador aceleró tras un primer semestre más lento y Nicaragua sostuvo un avance moderado.

En contraste, Costa Rica prácticamente no se movió y Honduras retrocedió con la mayor caída. Panamá, aunque cede en variación, sigue siendo el gran eje por escala y concentración de carga. El mapa, más que volumen, muestra tracción y pérdida de pulso.

 
Comparta este contenido:
Compartir en FacebookCompartir en LinkedInCompartir en WhatsApp

Punto HTML con Texto Alineado

María José Aresti
Crédito con Wi-Fi: el filtro silencioso
524 palabras | 2 min de lectura

Guatemala está levantando una frontera silenciosa en el crédito: no de papel, sino de señal. El hogar con smartphone e internet residencial tiene más probabilidades de entrar al circuito formal, según ENCOVI 2023 y un análisis de BANGUAT.

Cómo funciona. La conectividad doméstica no solo abre apps: vuelve la vivienda más “legible” para el sistema. Facilita contacto, envío de documentos y trazabilidad de pagos. En la práctica, baja el costo de verificar, atender y cobrar. Esto inclina decisiones de crédito.

  • Un perfil con celular inteligente e internet residencial se asocia con mayor expectativa de préstamo total. El efecto se mantiene incluso al controlar por edad, educación e ingreso laboral.

  • En crédito formal, el patrón se repite: el domicilio conectado tiene más probabilidades en bancos, cooperativas o tarjetas.

  • También cambia la psicología de acceso: con conectividad desaparece la respuesta “no pido porque no me dan”, explica el BANGUAT en su edición 89 de Banca Central.

Entre líneas. La brecha digital no viaja sola: se añade a ingreso, educación y ruralidad. El crédito formal tiende a concentrarse donde el hogar es medible y cobrable; lo digital opera como atajo para demostrar estabilidad, no como lujo.

  • El estudio encuentra mayor probabilidad de préstamo en cabezas de familia de 30 a 64 años. En edades extremas, el sistema lee más volatilidad y menos historial.

  • La educación juega un papel importante. Un título a partir de diversificado, en adelante, sube la inclusión, no por el diploma, sino por la inserción laboral y la documentación que suele traer consigo.

  • En pobreza extrema o ruralidad, donde la conectividad cae, el crédito formal se encarece y el no formal gana espacio con tasas más altas.

Ecos regionales. Lo de Guatemala encaja en una tendencia: en Latinoamérica y el Caribe, el salto reciente de inclusión viene por rieles móviles que suelen convivir con la banca tradicional. Ya no se debate si lo digital existe, sino quién queda fuera de esa capa.

  • En LAC, el 37 % de adultos tenía cuenta de dinero móvil en 2024, versus 22 en 2021. La infraestructura financiera móvil creció rápido, y con ella el rastro transaccional.

  • El Banco Mundial subraya que lo móvil suele usarse “en combinación” con cuentas bancarias. No reemplaza al banco: lo conecta con la vida diaria, pagos y flujo de información.

  • Se refuerza la tesis: la inclusión moderna no depende solo de “productos”, sino de canales. Estos vuelven al cliente verificable y a la entidad más eficiente para servirlo.

Balance. El hallazgo es claro: la inclusión bancaria ya no se define solo por “tener cuenta”, sino por ser evaluable. Smartphone e internet residencial funcionan como atajo de verificabilidad.

  • En la medida en que el sistema pueda verificar y dar seguimiento con menor costo, el crédito se asigna con más eficiencia.

  • El siguiente paso es convertir conectividad en acceso real con productos y procesos que funcionen con evidencia ligera y acumulativa para incorporar al cliente hacia crédito formal.

  • Guatemala debe habilitar infraestructura y certezas —identidad, conectividad, competencia y contratos ejecutables—. Y, sobre todo, ha de medir el embudo. Separar demanda (quién intenta) de oferta (quién aprueba) para ubicar con precisión dónde se rompe la inclusión.

 
Comparta este contenido:
Compartir en FacebookCompartir en LinkedInCompartir en WhatsApp