Nadie encenderá ni apagará la luz

Buenos días.

Si el Charly García de Parte de la religión (1987) viviera en Guatemala, una de sus líneas más conocidas en No voy en tren tendría un problema. “Soy el que (cierra y) apaga la luz” no terminaría de cumplirse. No por falta de energía, sino por falta de red que debe llevarla hasta el enchufe.

La paradoja no está en generar energía renovable, sino en transmitirla. La red no avanza al mismo ritmo que la producción, y detrás de ese rezago hay algo más difícil de resolver que un tendido eléctrico. Ximena Fernández lo documenta en el primer contenido.

María José Aresti mira a Centroamérica desde una advertencia del Banco Mundial: la subregión crece, pero sobre bases que no controla del todo. Las remesas sostienen consumo y cifras, pero no necesariamente productividad.

Marcelo De Santis revisita el boletín con una tensión de fondo. El BPO guatemalteco ya mueve más de USD 1170M al año exportando trabajo invisible. Ahora la IA presiona una pregunta decisiva: qué parte de ese valor seguirá siendo humana y cuál tendrá que reinventarse.

Esta edición mira tres ventajas que el país sí tiene, pero que todavía no terminan de convertirse en capacidad. Ese desfase entre potencial y ejecución sigue siendo la traba más persistente.

Buena lectura sabatina.

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Ximena Fernández
De la generación al enchufe: la deuda con la energía renovable
500 palabras | 3 mins de lectura

Guatemala puede producir energía renovable y convertirla en ventaja. El problema es transportarla. Sin infraestructura que conecte esa oferta con los consumidores, la producción energética se queda sin llegar al consumidor.

Por qué importa. El país tiene recursos renovables, adjudicaciones para generación y transmisión, y demanda creciente. Pero la promesa choca con una limitación concreta: la infraestructura para mover la energía limpia no avanza al mismo ritmo que la producción.

  • En la PEG-5, el 71 % de los proyectos son renovables; el 42 % corresponde a plantas solares con almacenamiento, según Astrid Perdomo, directora ejecutiva de AGER. Las adjudicaciones recientes consolidan esa tendencia.

  • La mayor capacidad renovable se concentra en el sur, lejos de los centros de consumo. Esa distancia no es solo geográfica: es también institucional y regulatoria.

  • Juan Jacobo Rodríguez, vicepresidente de la AGTE, advierte que los proyectos solares esperados para 2030 no pueden desarrollarse sin infraestructura de transporte que los respalde.

Datos clave. En los últimos cinco años, la red de transmisión creció 454 kilómetros, según AGER. La demanda avanza cerca del 4 % anual y la red, apenas el 1.5 %. La brecha se ensancha cada año.

  • Guatemala tiene 5700 km de líneas y cerca de 200 subestaciones. En 15 años deberá construir otros 5000 km y 200 subestaciones más. En otras palabras: duplicar el sistema.

  • “Lo que construimos en cinco años, vamos a tener que construirlo por año para cumplir el objetivo”, señala Rodríguez. El ritmo actual no alcanza.

  • La Hoja de Ruta para la Transición Energética de Guatemala, elaborada por AGER, identifica 142 obras indispensables para el próximo lustro, orientadas a fortalecer el sistema en conjunto.

Detrás de escena. El cuello de botella es institucional. Las plantas solares se desarrollan en alrededor de un año; las líneas de transmisión pueden tardar hasta ocho. La construcción toma nueve meses; los permisos, siete años.

  • Servidumbres, licencias y bloqueos administrativos frenan proyectos que técnicamente son viables. La agilidad constructiva no tiene correlato regulatorio.

  • En Petén se desarrolla la primera planta de gas natural del país, pero la demanda del departamento crece al 10 % anual sin transmisión que ofrezca solución.

  • Jorge Ayala, diputado ponente de la iniciativa de ley 5556 (Infraestructura Urgente para el Desarrollo de Energía), impulsa calificar como “urgentes” los proyectos indispensables para la conexión con el sistema nacional. La ley busca cortar los tiempos administrativos.

Balance. Guatemala necesita más que generación limpia: necesita convertirla en servicio real. Sin reglas ágiles, el país corre el riesgo de proyectar una fortaleza renovable que no llega al tomacorriente.

  • Perdomo ilustra el déficit con una planta inaugurada hace seis meses que aún no tiene autorización de conexión. El motivo: falta de espacios disponibles en las líneas existentes.

  • La PEG-4, con proyectos renovables, comenzará a operar el 1 de mayo. De 235 MW adjudicados, 100 acumulan atraso, según Josué Figueroa, subgerente de regulación de EEGSA.

  • Guatemala puede vender la energía renovable como ventaja competitiva. Pero mientras la red no crezca al ritmo de la producción, esa ventaja seguirá siendo potencial.

 
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María José Aresti
Crecer sin transformar: la trampa centroamericana de 2026
515 palabras | 2 mins de lectura

Centroamérica entra a 2026 con una pregunta incómoda: ¿su dinamismo construye algo o solo se sostiene? El Banco Mundial (BM) proyecta que varias economías de la subregión superarán el promedio latinoamericano, pero el motor revela más vulnerabilidad que transformación. 

Qué destacar. El informe Panorama económico de América Latina y el Caribe, actualizado a abril, sitúa el crecimiento regional en un 2.1 %. Centroamérica queda por encima, pero la fuente de ese dinamismo importa tanto como el dato. 

  • Panamá (3.9 %), Guatemala (3.7 %), Costa Rica (3.6 %), Honduras, Nicaragua —ambos con el 3.4 %— y El Salvador (3.2 %) superan el promedio, pero ninguno lo hace por una ola industrial o un salto en productividad. 

  • El BM atribuye el desempeño a remesas, servicios e integración en cadenas regionales. Son palancas reales, pero externas: responden a lo que pasa fuera, no a lo que se construye adentro.

  • La pregunta útil es si ese ritmo está construyendo una base más fuerte para invertir, producir, exportar y generar empleo menos frágil. Hoy, la respuesta es débil.

Punto de fricción. El consumo sigue siendo el motor principal. La inversión permanece moderada, frenada por incertidumbre y condiciones financieras. Paul Boteo, director de Fundación Libertad y Desarrollo, añade que la subregión aún depende demasiado de impulsos coyunturales.

  • “El mayor dinamismo centroamericano responde sobre todo a remesas crecientes y exportaciones estables hacia EE. UU.”, señala. En Guatemala, El Salvador, Nicaragua y Honduras, esas divisas pesan entre el 20 % y un 30 % del PIB.

  • Eso sostiene consumo y liquidez, pero no necesariamente productividad. La economía puede moverse sin resolver los cuellos de botella que frenan inversión, escala empresarial y salto tecnológico.

  • Aunque la subregión se vea mejor que parte del resto, no hay base suficiente para decir que ya salió de su dependencia de motores externos.

Visto y no visto. El BM advierte que el acceso a mercados no basta. Los beneficios reales dependen de infraestructura, certeza regulatoria y habilidades para que las empresas se amplíen. Centroamérica todavía no cierra esa brecha.

  • Boteo sostiene que la subregión tiene poca capacidad real para capturar relocalización estratégica: infraestructura precaria, inseguridad costosa, rigidez laboral y debilidad institucional la dejan por debajo de México o Asia.

  • Costa Rica es la excepción. Su avance en servicios de alto valor, dispositivos médicos y nearshoring descansa en capacidades previas: talento, institucionalidad sólida, zonas francas y promoción activa de inversión.

  • La lección concreta es que sin condiciones para absorber inversión, DR-CAFTA y la cercanía con EE. UU. seguirán siendo ventajas potenciales, no reales.

Balance. Guatemala es la contradicción regional por antonomasia: ubicación privilegiada, deuda baja y crecimiento sostenido. Eso no se traduce en mejor infraestructura, institucionalidad ni mayor productividad.

  • El cuello de botella central es la incapacidad de sostener una agenda que elimine la mediocridad logística. “Llevamos más de tres décadas en esa parálisis”, concluye Boteo.

  • El reto es construir capacidades duraderas para producir mejor, atraer capital más selectivo y generar empleo formal. Eso requiere un Estado funcional.

  • La ventana existe, pero en Centroamérica —especialmente Guatemala—, la ejecución es el eslabón roto. Crecer más rápido que el vecino no es lo mismo que ir hacia algún lugar.

 
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Un sector que emplea a casi 200 000 personas tiene hoy una oportunidad real de reinventarse, pero estas ventanas no esperan.

Durante décadas, el café, azúcar, banano y cardamomo definieron la identidad exportadora de Guatemala. Pero en silencio, una quinta exportación superó a casi todos: los servicios de tercerización.

Según AGEXPORT, el sector de Contact Centers y BPO alcanzó los USD 1170M en exportaciones, emplea a casi 200 000 personas y no necesita un contenedor, un puerto ni un trámite aduanero para llegar a sus clientes en Norteamérica (AGEXPORT, 2022; BPO Search, 2025).

Sumando El Salvador y Honduras, el Triángulo Norte sostiene más de 90 000 empleos directos en esta industria (CSIS, 2024). Es la mayor exportación invisible de Centroamérica, y es exactamente el tipo de trabajo que la inteligencia artificial está aprendiendo a hacer.

La ecuación que cambia

Gartner proyecta que la IA conversacional reducirá los costos laborales de los centros de contacto en USD 80 000M a nivel mundial (Gartner, 2022). Salesforce ya posiciona su plataforma de agentes autónomos como alternativa directa al envío de trabajo al extranjero (GoAPG Tech, 2025).

El nearshoring se construyó sobre talento bilingüe a menor costo. Cuando un agente de IA gestiona interacciones rutinarias por una fracción del precio, esa ecuación se reescribe.

El BPO no desaparece, pero la parte más repetitiva del trabajo es donde la IA avanza más rápido. Las empresas que contratan servicios en Guatemala van a seguir necesitando soporte, solo que van a necesitar uno diferente.

Tres ventanas que Guatemala puede capturar

Operaciones de agentes de IA. El mercado global de agentes de IA alcanza los USD 7800M en 2025 y se proyecta a más de 52 000M para 2030 (MarketsandMarkets, 2025). Cada agente autónomo que una empresa despliega necesita humanos que diseñen sus flujos, evalúen sus respuestas, corrijan sus alucinaciones y optimicen su rendimiento. Es un rol nuevo: el operador de IA.

Guatemala tiene la disciplina de procesos, el bilingüismo y la proximidad cultural para convertirse en el hub regional de AIOps para clientes norteamericanos. Es el servicio que el sector aún no ofrece. 

Escalamiento complejo. Donde la IA entrega y el humano decide. La IA resuelve lo predecible. Pero cuando un cliente escala una disputa financiera, exige cumplimiento regulatorio transfronterizo o necesita retención personalizada de alto valor, el agente de IA transfiere. Alguien tiene que recibir esa transferencia.

Según McKinsey, las empresas que combinan IA con equipos humanos especializados reportan incrementos de ingresos de entre el 3 % y un 15 % (McKinsey & Company, 2024). Mayor margen, menor riesgo de automatización y un servicio que se vuelve más valioso a medida que la IA absorbe lo rutinario.

Entrenamiento y curación de datos para modelos de IA. El mercado global de etiquetado de datos supera los USD 4800M y crece a más del 29 % anual (Coherent Market Insights, 2025).

Los modelos de lenguaje, visión y voz necesitan datos anotados, clasificados y validados por humanos antes de funcionar. Es la cadena de suministro invisible de la IA. Es un trabajo que no existía hace tres años, que encaja con el perfil de la fuerza laboral joven y digitalmente conectada de Guatemala, y que hoy sostiene operaciones enteras en India y Filipinas.

Lo que hace posible la transición

Guatemala tiene cuatro activos que pocos competidores reúnen al mismo tiempo. Más del 60 % de su electricidad es renovable, condición esencial para atraer centros de datos (The Business Year, 2026). Tiene casi 200 000 personas entrenadas en procesos y operaciones internacionales, la mayor base de reconversión del istmo. Tiene más conexiones móviles que habitantes y un ecosistema de pagos digitales en expansión. Y tiene un proyecto de ley de ciberseguridad en el Congreso que, si se aprueba, le daría la credibilidad regulatoria que los inversores exigen antes de apostar por un país.

La exportación invisible de Guatemala se construyó sobre tres ventajas: costo, idioma y proximidad. Esas ventajas siguen siendo reales. Pero ya no alcanzan para liderar. Guatemala no necesita proteger su BPO, necesita reinventarlo

Los países que construyen capacidad propia lideran las transiciones. Los que solo rentan mano de obra quedan expuestos cuando aparece una alternativa más eficiente. El talento está, la infraestructura está, la decisión es lo que falta.

“Los modelos de IA se rentan. La capacidad se construye.”

Referencias

BPO Search. (2025). Guatemala BPO sector overview.

Center for Strategic and International Studies [CSIS]. (2024). Expanding workforce development to enable nearshoring in the Northern Triangle.

GoAPG Tech. (2025). Will AI replace BPO?

MarketsandMarkets. (2025). AI agents market worth $52.62 billion by 2030.

McKinsey & Company. (2024). The state of AI: How organizations are rewiring to capture value. McKinsey Global Institute.

The Business Year. (2026, enero 15). Guatemala’s economic outlook for 2026.

Consultor aliado en C-Suite Technology de Orange Group y asesor estratégico en transformación con IA y liderazgo. Es autor y conferencista, CEO de The Ascent y creador de The Tech Series, una plataforma de conversaciones con líderes que exploran cómo la innovación se conecta con lo humano.

Marcelo De Santis

 
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