Petróleo: 25 años tomando nota

Sábado, en la antesala de Semana Santa.

A veces, para entender el momento, no hace falta mirar una gran crisis. Basta seguir tres movimientos concretos: una frontera, un barril y un consumidor. Por separado, podrían parecer episodios de escalas distintas. Leídos con más cuidado, dicen algo parecido. Hablan, sobre todo, de confianza.

El hilo principal parte de Tecún Umán. Lo ocurrido semanas atrás no dejó solo atrasos. También volvió visible una pregunta más de fondo: qué tan sólida es la plataforma logística que debe sostener el comercio que se quiere atraer. Vale la pena leer el episodio como una oportunidad para entender pendientes en resiliencia, infraestructura y capacidad de respuesta.

La gráfica de la semana mueve esa conversación al plano internacional. El petróleo no reacciona solo ante guerras o sobresaltos diplomáticos. Lo hace cuando el mercado percibe que algo más profundo puede desordenarse: oferta, crecimiento, estabilidad. Por eso el barril suele decir, antes que otros indicadores, lo que el mundo apenas empieza a sentir.

La entrevista con Mariana Burjato, de McKinsey & Company, termina de bajar esa lectura al terreno más cercano: el consumo. Cuando el entorno cambia, la primera señal muchas veces no aparece en los grandes discursos, sino en la forma en que la gente compara, ajusta o posterga.

Eso ofrece esta edición: no un resumen del ruido, sino una forma de leer dónde empieza a moverse el contexto antes de decidir sobre operación, expansión o mercado.

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Ximena Fernández
Tecún Umán: lecciones para que el potencial no quede varado en la frontera
566 palabras | 3 mins de lectura

La aduana Tecún Umán —San Marcos— acumuló hasta 10 kilómetros de cola y expuso una pregunta incómoda: qué tan preparada está Guatemala para sostener el comercio que quiere atraer. La caída del sistema de aduanas nacional expuso una fragilidad logística que se traduce en costos, tiempos y confianza.

Por qué importa. Las fallas en los sistemas ocasionaron congestión en puntos estratégicos durante marzo, entre ellos el mercado mexicano. La caída informática evidencia un eslabón que puede tensar el comercio centroamericano con el hemisferio norte.

  • Tecún Umán es la entrada y salida de comercio de toda Centroamérica, por vía terrestre, hacia Norteamérica. El paso por Guatemala es la ruta principal, destaca Héctor Fajardo, director general de CATRANSCA.

  • Las exportaciones e importaciones de la región y de México se ven afectadas. Herlindo Herrera, directivo de la gremial logística de CIG, señala pérdidas cercanas a GTQ 10M en estadías, sin contar combustible, alimentación y retraso productivo.

  • La industria textil, de alimentos y azucarera fueron los sectores económicos que más vieron afectada la fluidez comercial. “La competitividad se verá reflejada en alza de costos”, sostiene Herrera.

Visto y no visto. La SAT ha explicado que el episodio se debió a un error en telecomunicaciones, afectando diversos sistemas. Este es el punto de quiebre por el que la discusión debe migrar del incidente hacia la resiliencia de la infraestructura.

  • El problema se originó por un daño en el cable responsable de las redes institucionales. Lo explica Werner Ovalle, superintendente de la SAT, quien externó que, a partir de esto, se prosiguió a activar procedimientos alternos.

  • Durante el del 11 al 16 de marzo, la contingencia se realizó por medio de horarios ampliados, coordinación con México y realizar la tramitología de forma manual.

  • Con un comercio exterior que depende sobre todo del transporte por carretera, Tecún Umán llegó a concentrar unos 2000 tráileres en espera durante la contingencia, según Herrera.

Entre líneas. La situación recuerda problemática de fondo: Guatemala atrae inversión por su ubicación y potencial de nearshoring. Pero la oportunidad convive con infraestructura fronteriza que no se renueva al ritmo del comercio que el país busca captar.

  • Este 23 de marzo, Yazaki —corporación japonesa de autopartes— anunció una inversión de USD 250M para una segunda planta en Pajapita, San Marcos. Esto demuestra que el país tiene suficiente para atraer capital industrial.

  • La planta buscará abastecer arneses para vehículos de la marca Ford. Esa relación productiva con México es la ventana para ganar peso en las cadenas regionales.

  • Ahí aparece la contradicción: Guatemala atrae inversión, pero cuenta con la misma infraestructura fronteriza de hace 30 años. “Todas las fronteras están con infraestructuras olvidadas. Necesitan inversión”, comenta el directivo de la CIG.

Balance. El problema no es de una sola institución. Infraestructura limitada, puentes angostos y falta de espacio convierten una ventaja geográfica en una oportunidad incompleta. La puerta está abierta, pero a medias.

  • Fajardo plantea revisar la capacidad del recinto para absorber mejor el volumen de carga. El reto no es solo modernizar sistemas, sino escalar la operación física al ritmo del comercio.

  • A su vez, Herrera señala que el puente entre Guatemala y México es angosto para el volumen actual. Esto resulta en paso limitado y atrasos en un corredor clave para el comercio terrestre regional.

  • Sin aduanas robustas, infraestructura moderna y protocolos eficaces, Guatemala corre el riesgo de ser solo una buena ubicación geográfica, sin plataformas confiables para atraer comercio.

 
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Braulio Palacios
El barril como registro de la tensión global
179 palabras | 1 min de lectura

En los últimos 25 años, el petróleo ha ido tomando nota de las crisis. La invasión a Irak, la crisis financiera, la Primavera Árabe, las sanciones a Irán y Venezuela, la pandemia y la invasión rusa a Ucrania dejaron su marca en el precio del crudo: picos abruptos, caídas fuertes y episodios de alta volatilidad.

Ese es el patrón de fondo. El barril no se altera solo cuando estalla un conflicto, sino cuando ese conflicto amenaza con desordenar algo más profundo: la oferta, la demanda o la estabilidad económica. Visto así, el precio del petróleo funciona como un registro bastante preciso de la tensión global.

Por eso el episodio más reciente entre EE. UU., Israel e Irán no luce como una anomalía, sino como otra escena dentro de una secuencia conocida. Cada vez que el mundo entra en una fase de fractura, el crudo reacciona. Y casi siempre lo hace rápido.

Ahí radica su valor analítico: no solo mide energía. También mide nervios, riesgo e incertidumbre. En eso, precisamente, el barril suele adelantarse al clima del mundo.

 
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El consumidor centroamericano no ha dejado de gastar. Más bien, cambió el chip con el que decide comprar. En Guatemala empieza a perfilarse la figura de un comprador intencional, que busca obtener más valor con los mismos ingresos. Al mismo tiempo, crece el consumo a través de canales digitales, capaces de conectar tanto a grandes corporaciones como a pequeños emprendedores con los clientes.

Mariana Burjato, socia asociada de la oficina de McKinsey en Guatemala, explica cómo el país se está montando en una nueva ola de consumo, en la que cuidar la billetera y buscar alternativas en canales digitales empieza a ordenar las decisiones de compra.

¿Qué dice el consumo de la región centroamericana sobre la salud real de la economía?

—El consumo es el termómetro más confiable de lo que esté pasando en la economía real. Refleja mucho lo que las personas pueden y están dispuestas a gastar. En Centroamérica en particular, el consumo es una parte importante de los ingresos.

Y lo que observamos en el consumidor centroamericano es que cada vez más se denominan como un “shopper intencional”. Es un consumidor intencional que considera su billetera y posibilidad de gastos de una manera distinta a lo que se observaba anteriormente.

Los consumidores cada vez más buscan marcas alternativas, conocidas como marcas blancas o white labels. Son marcas que dan más beneficios y son más cómodas en términos económicos. Muchos de los supermercados en Centroamérica ya lo están aplicando.

Foto: Braulio Palacios / República. Edición: Diego Flores

¿Dónde comienza la transición entre gastar por gastar y empezar a ser más premeditados?

—El cambio empieza por dos razones: Hay una reducción del poder de compra. Aunque el consumo representa mucho de la economía y del PIB, el poder de compra del individuo ha bajado. Adicionalmente, hay un aumento de inflación que hace que los productos sean más caros.

A partir de esto, el shopper se vuelve más consciente de cómo gasta y en qué gasta. El análisis es que la canasta de compras del consumidor está creciendo en volumen, pero no necesariamente en valor. Es decir, el consumidor compra una mayor cantidad de productos, pero no necesariamente los de valor más alto.

Y entonces, en ese espíritu de buscar oportunidades de consumo que sean valiosas para el ahorro, los clientes buscan canales dirigidos hacia el abastecimiento. Son compras más planificadas.

Adicional a esto, este consumidor aumenta cada vez más el número de canales que utiliza para hacer esta planificación. Muchos retailers ya empiezan a tener plataformas digitales. Ahora el consumidor hace una investigación, descubre precios, y eso desemboca en el uso de más medios.

¿Podría decirse que ahora los consumidores prefieren los productos económicos a los que son de calidad?

—En Centroamérica sí empieza a verse esta preferencia. Pero, dentro de la canasta, aún se encuentran algunos productos que son de marca. Aun así, se observa un cambio hacia productos que no son de marca. Hay valor en productos alternativos.

En categorías básicas, como los frijoles o el aceite, los consumidores están migrando a productos sin marca o propios del supermercado. Mientras que en categorías más específicas, como el shampoo —especialmente el femenino—, se mantiene el tema de la marca.

Porque el cliente tiene la misma billetera, necesita sacar más valor de sus ingresos. Eso quiere decir que se encuentra en una encrucijada entre comprar la marca reconocida o ir por marcas mucho más económicas, incluso sin marca. El consumidor no va a dejar de gastar, pero sí va a redefinir en qué gasta.

A partir de las nuevas tecnologías como herramientas para llegar al consumidor, ¿a dónde llegará el consumo en cinco años?

—El futuro del consumo es hoy y ya se observa en Guatemala. Creo que es inocente pensar que todo será online, pero también es conservador asumir que Guatemala seguirá comprando solamente de forma física.

El e-commerce en Latinoamérica ha crecido. El nivel de frecuencia de uso y penetración en diferentes categorías es fuerte. El consumidor guatemalteco va a preferir una integración entre el mundo físico y online, siempre y cuando sea ofrecida una propuesta de valor que permita una incorporación orgánica.

Foto: Braulio Palacios / República. Edición: Diego Flores

Los empresarios guatemaltecos que no vean esta oportunidad van a perder el próximo salto de desarrollo en la región. Hay una apertura latente en atender la necesidad del guatemalteco en relación con conveniencia y proximidad.

Las empresas que logren ser multicanal: converger en la cercanía de lo físico con la conveniencia de lo digital, serán las más exitosas.

Como analista brasileña, si pudiera describir el consumo de Guatemala en una oración, ¿cuál sería?

—El país todavía distribuye por un canal muy tradicional, lo que quiere decir, de forma física. Es un consumo basado en una cultura muy cálida: tiendas de barrio, cercanía y calidez. Estamos en un punto en que esta calidez y cercanía, si uno sabe trasladarla a tecnología, podrían habilitar más ocasiones de compras.

Guatemala es uno de los países que más crece en la región, tiene más móviles per cápita y, aun así, es uno de los países que más participación tiene de canales fragmentados, es decir, la tienda del barrio o el supermercado.

Ahora el dueño de la tienda de barrio puede conectarse con el consumidor. Estos nuevos elementos hacen que las empresas que logren conectar a estas dimensiones tan específicas con los consumidores sean muy exitosas.

Lea la entrevista completa en este enlace.

 
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