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Postal de IED desde Guanajuato


Buenos días, hoy México nos manda una postal —y conviene leerla.
Sergio Ponce, director ejecutivo de la Cámara de Comercio México-Estados Unidos en Guanajuato, conversó con María José Aresti en el marco de la Expo Bodega 2026 sobre lo que un estado mexicano aprendió —a veces tarde— sobre atraer IED.
Guanajuato pasó de ser uno de los estados más pobres de México a la quinta economía del país, pero descubrió que tener grandes empresas instaladas no garantiza que la riqueza se quede. También nos advierte: mientras la región se distrae, China ya usa a Latinoamérica como plataforma para venderle a EE. UU.
Después, nos vemos al sur de América. Chile encabeza el ILIA 2025 con una clara ventaja. No es casualidad que Anthropic haya elegido a ese país para instalar su primer Claude Impact Lab en la región. El contraste con Guatemala es franco: no se trata de comparar para lamentar, sino de leer el mapa con honestidad.
Y para cerrar, Reynaldo Rodríguez Fernández nos invita a mirar de vuelta al norte. La población hispana en EE. UU. dejó de ser un flujo migratorio para volverse anclaje demográfico, económico y electoral.
Su poder adquisitivo rozará los USD 3 billones en 2026 y sostiene sectores estratégicos como minería y energía. Reynaldo conecta los puntos —siempre desde lo económico— hasta llegar a Marco Rubio y a por qué ese electorado terminará condicionando la disciplina fiscal de toda la región.
Si esta edición le hizo pensar en alguien que está por decidir una inversión o leyendo el mapa de la región, compártala. A veces la mejor postal es la que llega a tiempo.



María José Aresti
Sergio Ponce: “Toda Latinoamérica compite por atraer inversiones y financiamiento”
827 palabras | 4 mins de lectura

Foto: Diego Cabrera | República.
La competencia por atraer IED ya no se define solo por ubicación, costos o cercanía con EE. UU. Para Sergio Ponce, director ejecutivo de la Cámara de Comercio México-Estados Unidos, capítulo Guanajuato, la sostenibilidad se convirtió en una condición de acceso a mercados, cadenas de suministro y financiamiento.
Desde la experiencia mexicana, advierte que ningún país tiene garantizado su lugar en el mapa industrial. Guanajuato lo muestra con claridad: atraer grandes empresas puede transformar una economía local, pero no asegura que la riqueza se quede en el territorio si proveedores, talento y estándares no están preparados.
¿Cómo se conecta la sostenibilidad con la competencia regional por atraer IED?
—Toda Latinoamérica está compitiendo por lo mismo: atraer inversiones y financiamiento. Si Guatemala no se prepara, lo harán Honduras, Costa Rica, Panamá o México. Y si Centroamérica no se prepara, lo harán otros países de Sudamérica, como Colombia, Perú o Chile. Eso ya le pasó a México.
Durante mucho tiempo pensamos que éramos el destino natural para muchas inversiones. Pero otros países empezaron a trabajar, desarrollarse y competir. Hoy, una empresa que antes solo habría considerado a México también puede mirar a Guatemala o El Salvador.
Un ejemplo está en el sector aeronáutico. En México hay una aerolínea que envía parte de su mantenimiento a El Salvador porque encuentra mejor precio, mejor servicio y mayor rapidez. Eso pasa cuando un país se duerme en los laureles: cree que es el mejor, deja de prepararse y otros empiezan a ganarle terreno.
¿El nearshoring elevó las exigencias para proveedores y parques industriales?
—El nearshoring nos da una ventaja competitiva por la cercanía con EE. UU., pero también plantea un riesgo: las políticas nacionalistas estadounidenses pueden afectar a toda la región.
EE. UU. les está diciendo a las empresas: “No se vayan a otro país, vengan aquí, yo les doy facilidades”. Si esas políticas se implementan con fuerza, no solo afectarán a México, sino a toda Latinoamérica.
Aun así, producir en suelo estadounidense sigue siendo muy costoso, incluso con salarios más altos. Por eso la región todavía conserva una ventaja, pero necesita prepararse mejor.

Foto: Diego Cabrera | República.
El mercado principal es EE. UU. Entonces la pregunta es cómo hacerle llegar, más rápido y más fácil, el producto o servicio que necesita. También está el caso de China.
China está entrando en Latinoamérica para usar la región como plataforma de venta hacia EE. UU. Si ellos lo están haciendo desde el otro lado del mundo, nosotros deberíamos preguntarnos qué estamos haciendo para responder mejor a nuestro principal cliente.
¿Qué lecciones dejó Guanajuato sobre sostenibilidad y localización industrial?
—México tiene 32 estados, y Guanajuato fue durante muchos años uno de los más pobres del país. Entre 1900 y 1960 fue un estado principalmente agrícola. Después se reenfocó hacia la producción de cuero: calzado, chamarras, bolsas y carteras.
El cambio más fuerte llegó en 1991, con la instalación de General Motors. Esa inversión transformó la vocación económica del estado. Hoy Guanajuato es la quinta economía más importante de México y tiene alrededor de seis millones de habitantes.
También se convirtió en uno de los principales polos automotrices del país. Tenemos plantas de Honda, Mazda, Toyota, General Motors, Michelin y Pirelli, entre otras empresas. Pero ese cambio también dejó retos. Llegaron grandes compañías, pero no había suficientes proveedores locales capaces de integrarse a sus cadenas de valor con los estándares que ellas exigen.
Entonces ocurre algo muy duro: tienes grandes empresas enfrente, pero no necesariamente te compran. Y si no te compran, la riqueza y el desarrollo no se quedan plenamente en el territorio.
Eso pasó porque muchas empresas locales no estaban preparadas para responder a esos estándares. Guanajuato tuvo que empezar a trabajar en su cadena de valor: idiomas, calidad, entregas, estándares internacionales y formación técnica.
También cambió la demanda educativa. Ahora hacen falta ingenieros, técnicos y perfiles especializados para responder a las industrias que llegaron.
El estado avanzó, pero todavía falta mucho. También se han implementado estrategias vinculadas con economía circular, impuestos ecológicos y normas ISO 14000, 26000 y 50001, relacionadas con medioambiente, responsabilidad social y energía.
No ha sido fácil. Guanajuato va en camino, pero todavía tiene mucho por hacer, sobre todo porque se trata de una población grande.

Foto: Diego Cabrera | República.
¿Qué debe hacer un país para atraer IED de forma sostenible?
—Lo primero son las políticas. Políticas de atracción de inversión, pero también de calidad, protección ambiental, seguridad, formación y competitividad.
Un país debe facilitar herramientas para que sus empresas puedan cumplir. Si necesitan una planta de tratamiento, debe facilitarla. Si necesitan personal especializado, debe adaptar el modelo educativo. Si esos perfiles no existen, el país pierde competitividad.
También hay que pensar en tecnología, información, inteligencia artificial, modernización e infraestructura digital. Si una empresa no tiene conectividad o herramientas digitales, pierde productividad.
En lo macroeconómico ocurre lo mismo. Un país debe preguntarse si tiene la infraestructura tecnológica, digital y educativa necesaria para recibir empresas que compiten globalmente. Ahí se juega buena parte de la atracción de inversión.
Lea la entrevista completa, realizada en el marco de la Expo Bodega 2026, en este enlace.


María José Aresti
Chile juega en otra liga de IA y Anthropic valida su ecosistema
568 palabras | 3 mins de lectura

Chile encabeza el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA) 2025 por la madurez de su ecosistema. El país obtuvo 70.56 puntos y quedó primero entre 19 economías evaluadas por la CEPAL y el Centro Nacional de Inteligencia Artificial de Chile.
El informe lo clasifica, junto a Brasil y Uruguay, como países “pioneros”: superan los 60 puntos y muestran avances sostenidos en infraestructura tecnológica, talento especializado, investigación, innovación y gobernanza.
Más abajo aparecen los adoptantes, con avances intermedios, y los exploradores, con capacidades todavía incipientes.
Liderazgo construido en capas
Mientras algunos países destacan en variables aisladas, Chile aparece bien posicionado en las piezas que permiten convertir la IA en capacidad económica: conectividad, datos, talento, investigación e institucionalidad.
En factores habilitantes, figura entre los países con mejor infraestructura digital. En datos, forma parte del grupo avanzado. Y en talento humano marca una diferencia regional: es el único país con alta preparación (66.75 puntos).
La distancia más clara aparece en investigación, desarrollo y adopción. En esa dimensión, Chile es el único país de alto desempeño (67.7 puntos). También lidera la subdimensión de investigación (82.18 puntos), por encima de Brasil, Uruguay, Colombia y México.
Para empresas e inversionistas, ese dato importa. La IA no depende solo de usar plataformas disponibles en el mercado. También exige capacidad para desarrollar soluciones, adaptar modelos, formar talento y convertir conocimiento técnico en productos o servicios.
Entusiasmo regional sin capacidad
Según el informe, la región muestra entusiasmo por la IA, pero todavía carece de acciones e inversiones suficientes para sostener su adopción productiva. Representa el 6.6 % del PIB mundial, pero apenas concentra el 1.12 % de la inversión global en IA. La brecha está en que muchos países producen datos, pero no los abren ni los estandarizan lo suficiente.
También pesa el capital humano. La alfabetización en IA avanza más rápido que la formación profesional y el desarrollo de talento especializado. A eso se suma la infraestructura: Brasil concentra más del 90 % de la capacidad regional de cómputo de alto rendimiento, lo que deja a varias economías con techos técnicos bajos para desarrollar IA propia.
La gobernanza muestra otra fractura. La mayoría de las estrategias nacionales carece de mecanismos efectivos de implementación. En la práctica, varios países ya tienen documentos, pero no necesariamente presupuesto, hoja de ruta ni indicadores suficientes.
Anthropic valida a Chile
La llegada del primer Claude Impact Lab de Anthropic en Latinoamérica funciona como una validación externa del ecosistema chileno. La iniciativa buscará desarrollar herramientas para traducir regulación financiera chilena a lenguaje ciudadano.
El proyecto operará bajo un modelo tripartito: los reguladores aportan datos reales, el sector privado entrega mentoría y contexto de mercado, y la sociedad civil desarrolla soluciones.
Esa arquitectura coincide con los factores que el ILIA identifica como ventaja chilena: instituciones activas, datos utilizables, comunidad técnica y coordinación público-privada. Anthropic confirma por qué ese ecosistema resulta atractivo para proyectos de IA aplicada.
Guatemala: avance digital sin ecosistema maduro
Guatemala se ubica entre los países “exploradores”, con 28.44 puntos, junto con Honduras, Bolivia y Venezuela, todos por debajo de los 35 puntos.
El país registra avances puntuales, como el liderazgo regional en adopción de Internet Protocol v6. Sin embargo, sigue rezagado en capacidades más estructurales. También persiste la escasez de talento especializado y limitada capacidad de cómputo.
Para este bloque de países, el reto principal será pasar de avances digitales puntuales a capacidades sostenidas en datos, talento, infraestructura y ejecución institucional.



El futuro geopolítico del hemisferio ya no se diseña en las fronteras estadounidenses, sino en las salas de maternidad del Sun Belt. Las anteriores condiciones reducían la comunidad hispana a un flujo migratorio transitorio y exógeno. Ahora, la realidad es estrictamente endógena.
El crecimiento de la población hispana ya no depende de la inmigración, sino del relevo generacional nativo. Con casi el 80 % de la población hispana ostentando la ciudadanía por nacimiento, las segundas y terceras generaciones se están incorporando en masa al padrón electoral y la matriz económica. Este desplazamiento transforma a una antigua minoría periférica en el anclaje demográfico más dinámico y permanente de los EE. UU., alterando irreversiblemente el mapa de poder de cara a los próximos ciclos políticos.
Con un poder adquisitivo que superará los USD 3B para 2026 y representando más del 70 % del crecimiento demográfico total de la nación, la comunidad hispana se ha convertido en un eje fundamental de la economía estadounidense. Si este segmento fuera una nación independiente, su PIB se consolidaría como el quinto más grande del mundo, superando a potencias como el Reino Unido, Francia o la India.
Núcleo industrial hispano
Este dinamismo se refleja en un ecosistema empresarial que crece al doble del promedio nacional, posicionando a los latinos no solo como consumidores masivos, sino como creadores de empleo y propietarios de capital que sostienen la vitalidad del mercado interno. Esta magnitud financiera otorga al electorado hispano una capacidad de arbitraje político sin precedentes, donde sus intereses económicos de bolsillo ahora dictan la agenda de estabilidad que se exigirá en las urnas durante los próximos ciclos presidenciales.
Este peso económico se vuelve estratégico al analizar la matriz de seguridad nacional. Los hispanos ya ocupan más del 30 % de las actividades de soporte en minería, petróleo y gas, sectores críticos para la carrera geopolítica por los minerales estratégicos frente a China. Esta inserción en la economía real y productiva genera un votante profundamente pragmático que castiga la inflación y la regulación que asfixia la industria pesada.
En consecuencia, la consolidación de liderazgos institucionales de corte promercado hispano responde a la necesidad de proteger este núcleo industrial hispano. La estabilidad internacional y el fortalecimiento de reglas claras en Latinoamérica no son ya meros objetivos diplomáticos, sino requisitos geoeconómicos para asegurar las cadenas de suministro y el flujo de conocimiento que este nuevo gigante económico interno demanda para sostener la hegemonía estadounidense en el siglo XXI.
Gigante demográfico
El previsible liderazgo institucional de Marco Rubio en las siguientes elecciones marca el fin de la época de la migración para dar paso a la época de la población. El hispano ya no es un flujo transitorio, sino un anclaje institucional que redefine la política exterior desde el corazón productivo de EE. UU.
Este nuevo gigante demográfico exige estabilidad monetaria por su sensibilidad a la inflación. Para proteger el poder adquisitivo de quienes llevarían a Rubio a la victoria, la Fed deberá mantener una ortodoxia que reduzca el dinero barato internacional, proyectando sobre Latinoamérica mayor exigencia de disciplina fiscal y paridad para acceder al crédito.
Geoeconómicamente, esta presión se traduce en una integración protegida. Washington seguirá impulsando el desarrollo de sectores críticos en el hemisferio donde la fuerza laboral hispana es esencial —como la extracción mineral y la energía—, pero mantendrá un blindaje proteccionista sobre los eslabones de mayor valor agregado, asegurando que la refinación y la tecnología avanzada permanezcan en suelo estadounidense.
El destino de Latinoamérica queda así atado a una diáspora que condiciona el mundo a una mejor predictibilidad institucional y monetaria para proteger el electorado que definirá las siguientes elecciones estadounidenses y el futuro de la geoeconomía en la región.
Politólogo in fieri de la Universidad Francisco Marroquín. Escribe sobre política, economía y filosofía. Su trabajo combina filosofía contemporánea con el rigor de la ciencia política. Actualmente es analista en República Intelligence.


