Puerta entreabierta: el capital mira al vecino

¡Un honor que nos lea!

Quizás ha leído mis artículos en los últimos años, pero mi nombre pasó desapercibido entre líneas. A partir de ahora vamos a hablar más directo: recibirá este boletín los jueves y sábados —sí, también habrá edición de fin de semana—. Los martes llegará únicamente República Urbe, nuestro boletín del sector inmobiliario, a cargo de mi colega María José Aresti. Lo invito a suscribirse aquí.

Esta es la primera edición bajo mi cargo, así que no podía arrancar con un contenido por debajo de sus expectativas. El primer análisis nace de una entrevista con el nuevo presidente de la Federación de Cámaras y Asociaciones Industriales de Centroamérica y República Dominicana (FECAICA).

Pero todo nace de algo que leí por casualidad días antes. La respuesta del nuevo directivo —asumió el 16 de enero— me obligó a seguir tirando del hilo. Hablé con más fuentes —incluido otro empresario salvadoreño— y, honestamente, lo que compartieron me sorprendió. Por eso, esta vez dejé de lado el formato clásico de preguntas y respuestas: quise profundizar en lo que me confirmó Jorge Arriaza Meléndez. Espero que le resulte valioso. El boletín se complementa con dos contenidos; recomiendo leer ambos.

Y antes de cerrar estas líneas: dejemos abierta una conversación. Los periodistas no somos islas, ni expertos en todo. Este oficio se afina con preguntas, matices y diálogo —a veces el más cotidiano—. Si quiere escribirme, mi correo es [email protected]. Quedo atento a sus comentarios.

Disfrute esta edición. Si cree que puede ser útil para alguien más, compártala.

 
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Braulio Palacios
El Salvador, siguiente frontera del capital guatemalteco
685 palabras | 3 minutos de lectura

Hay momentos en que una economía deja de ofrecer espacio suficiente para el empuje empresarial que genera. Para algunos empresarios guatemaltecos, ese punto es una realidad. El Salvador aparece entonces como una extensión natural para escalar operaciones y ejecutar inversión: ya hay capital nacional probando el terreno.

Por qué importa. La situación está lejos de ser especulación porque hay casos concretos. Jorge Arriaza Meléndez, presidente de FECAICA, identifica inversión guatemalteca en marcha. No se trata de anuncios, sino de flujos de capital en operación.

  • “Varios proyectos de torre de apartamentos, con un auge fuerte, son de capital guatemalteco”, afirma. El dato importa porque muestra ejecución real y disposición a asumir riesgo fuera del mercado guatemalteco.

  • Desde FECAICA, el interés se explica por factores estructurales: mayor sensación de seguridad, uso del dólar como ancla de estabilidad económica y una sintonía con el Ejecutivo salvadoreño.

  • La decisión empresarial no es ideológica, sino que prevalece el invertir donde las reglas son más claras, la ejecución es más rápida y el entorno reduce incertidumbre. Por eso El Salvador entra en el radar cuando los mercados locales empiezan a sentirse estrechos o aflora la incertidumbre.

Visto y no visto. El atractivo salvadoreño se asocia a orden y resultados recientes para un ambiente propicio para los negocios. Lo menos evidente es lo que define si la inversión se repite: estabilidad normativa, permisos predecibles y capacidad institucional para acompañar capital extranjero sin sobresaltos.

  • “Hay que irse a los hechos. El Salvador está mejor ubicado, así de fácil. Eso no quiere decir que todo esté bien”, resume un empresario salvadoreño consultado. La lectura es pragmática: mejora el entorno, pero no desaparecen los riesgos.

  • La figura del presidente Nayib Bukele pesa como señal de entorno, no como garantía misma para atraer inversión extranjera. Arriaza Meléndez destaca la existencia de un canal directo con el gobierno y la instauración de una mesa industrial, lo que reduce ruido político en la toma de decisiones.

  • Si las reglas cambian o la ejecución se vuelve errática, el capital ajusta rápido: invierte menos, exige mayor retorno o pausa. Ahí se separa quien explora oportunidades en un país ajeno o construye presencia de largo plazo.

Entre líneas. El sector inmobiliario aparece como primer indicador porque es donde el capital suele probar mercados nuevos. Lucía Rivers, CEO de Prime IQ, confirma el interés visible: en estudios, cotizaciones y análisis de viabilidad.

  • “El Salvador suena atractivo por la cercanía y por su situación actual”, explica Rivers al describir el interés de desarrolladores nacionales por diversificar portafolios en territorio salvadoreño.

  • En 2025, la firma —experta en estudios de mercado inmobiliario— atendió consultas de al menos cinco desarrolladores locales que exploran oportunidades en El Salvador. No es una ola, pero sí un patrón: hay decisiones en evaluación y due diligence en marcha.

  • Aunque se trate de una industria puntual —y se mencionen también alimentos y finanzas—, la señal es clara: más empresarios consideran entrar mediante nuevas operaciones, adquisiciones o asociaciones. El inmobiliario es el caso más perceptible, confirman desde FECAICA.

Detrás de escena. Este movimiento se entiende mejor como agenda regional que como competencia por inversión. Carlos Enrique Sandoval, director ejecutivo de la Cámara de Industria de Guatemala (CIG), plantea la necesidad de ordenar ese flujo para reducir costos y fricciones.

  • “Se tiene una agenda, por confirmar entre FECAICA y CIG, para identificar incentivos para trasladar mano de obra, industria, conocimiento y hacer intercambios con El Salvador”, señala.

  • El directivo guatemalteco recuerda que El Salvador ya es el principal socio en turismo y ve natural ampliar el vínculo hacia inversión productiva, siempre que exista un marco legal que facilite el traslado de capitales en ambos sentidos.

  • “Nuestro principal socio comercial, EE. UU., nos ve como una región sin que cada país pierda su soberanía”, apunta. La tesis es competir como bloque, no fragmentar decisiones empresariales.

Balance. El interés guatemalteco por El Salvador ya tiene dos evidencias: capital ejecutándose en proyectos y empresas que miden el terreno con estudios de prefactibilidad. El entorno actual funciona como señal, no como seguro. Si esta tendencia escala, dependerá de reglas estables, capacidad de absorción y una agenda regional que convierta el impulso en inversión sostenible.

 
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Las mujeres jóvenes llegan al mercado laboral con hambre de crecer. El informe Women in the Workplace 2025 de la consultora McKinsey lo cuantifica: 8 de cada 10 mujeres (80 %) dicen querer una promoción.

La brecha se nota desde el arranque. En los niveles iniciales —donde se concentra quien está construyendo carrera— las mujeres menores de 30 años muestran más interés por ascender que los hombres de su misma edad. 

Hay un dato que destaca por encima del resto: las mujeres latinas. Según el informe, 9 de cada 10 latinas jóvenes quieren ser promovidas, más que cualquier otro grupo de mujeres jóvenes.

La ambición también se sostiene con el avance profesional. Entre mujeres en nivel inicial, el 88 % considera su carrera “importante”. En un nivel intermedio sube a un 93 %, y en posiciones senior llega hasta el 98 %. En otras palabras: a medida que suben, la carrera se vuelve aún más central en su vida laboral.

Entre ambición y desgaste

Pero el ascenso no depende solo de ganas. El apoyo en el trabajo pesa. Tanto hombres como mujeres se muestran más entusiasmados por subir al siguiente nivel cuando cuentan con patrocinadores y respaldo dentro de la organización.

Y no es un tema de “falta de compromiso”: el estudio describe a mujeres y hombres, en casi todos los niveles, como personas comprometidas con su trabajo. El problema es el desgaste. McKinsey afirma que el deseo de avanzar se debilita con el tiempo, especialmente cuando el apoyo no aparece. 

Entre mujeres mayores de 40 años que siguen en niveles iniciales, solo un 52 % dice buscar avanzar. El informe atribuye esa caída a un soporte limitado para mujeres adultas en comparación con el que reciben hombres y mujeres más jóvenes.

A eso se suma un factor fuera de la oficina: la carga en casa. Cerca del 25 % de las mujeres, tanto en nivel inicial como en nivel senior, dice no estar interesadas en ascender por obligaciones personales. La ambición existe; la pregunta es cuánta estructura real la acompaña.

 
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María José Aresti
Escuintla, músculo industrial sin tendones
584 palabras | 2 minutos de lectura

La ciudad portuaria es un motor productivo del país. El informe Repensar el atractivo regional en Escuintla, Guatemala, realizado por la OCDE, advierte que el desempeño económico puede convivir con déficits que encarecen operar y limitan escalar.

Por qué importa. Escuintla empuja por logística y dinamismo, pero convive con una “infraestructura invisible” que no alcanza para sostener el salto. Cuando TIC, inversión productiva y tamaño de mercado se quedan atrás, el resultado no es teórico: es costo operativo y límites de expansión.

  • Mientras el entorno económico y el mercado laboral se mantienen altos, la ciudad portuaria carga déficits puntuales en TIC (22), inversión productiva (31) y tamaño de mercado (42), según el Índice de Competitividad Local de FUNDESA.

  • Esos tres pilares explican por qué el crecimiento puede sentirse dinámico, pero no escalar. TIC define velocidad y coordinación; inversión productiva es expansión; y tamaño de mercado define cuánta tracción interna y externa puede sostener.

  • La foto departamental no favorece. En el último año, solo los municipios de Escuintla y La Gomera mejoraron su calificación del tablero nacional. 13 de 14 municipios retrocedieron en habilidades y en sistema financiero.

Punto de fricción. La brecha digital es el tendón más subestimado. El informe de la OCDE detalla una brecha de conectividad que frena la productividad al hacer que el territorio pierda velocidad y dependa de procesos manuales, más caros y lentos.

  • En 2023, solo el 54 % de guatemaltecos usaba internet y la banda ancha fija era 5.1 suscripciones por cada 100 habitantes; por debajo de LAC (17) y OCDE (36). Esa distancia también se traduce en competitividad.

  • Cuando la digitalización no llega, se pierde “legibilidad” para integrarse a cadenas y servicios modernos: se encarece verificar, coordinar, capacitar y escalar. La brecha se vuelve una fricción diaria.

  • En el tablero local, la debilidad en TIC convive con infraestructura (68) y dinamismo de negocios (70). Ese contraste es la anatomía del espejismo: se ve movimiento, falta soporte.

Entre líneas. El segundo tendón es inversión productiva y tamaño de mercado. El músculo opera, pero no se expande con suficiente densidad. Esto se ejemplifica a nivel macroeconómico: Guatemala invierte poco y se nota en infraestructura y logística.

  • En la última década, promedió alrededor del 15 % del PIB en inversión total. La inversión pública en infraestructura está por debajo de 1 % del PIB, según datos de la OCDE.

  • En logística, el país registra 2.6 puntos y ocupa el puesto 88/139 en el índice del Banco Mundial 2023. Sin conectividad confiable y mantenimiento, su ventaja geográfica se diluye en tiempos, costos e incertidumbre.

  • Lisardo Bolaños, coordinador técnico de Guatemala No Se Detiene, lo resume en clave inversionista: “La oferta de infraestructura debe ser mayor o igual a la demanda de servicios”. De lo contrario, el costo operativo crece y las inversiones se vuelven más cautelosas.

Lo que sigue. Si el objetivo es que Escuintla sea un motor sostenido y de atracción de IED, la prioridad es cerrar brechas antes de que el crecimiento se vuelva fricción.

  • Para Sandro Testelli, director de Proyectos APP, Marhnos, la importancia son marcos jurídicos sólidos, contratos de largo plazo y esquemas tipo APP para ejecutar y mantener, no solo inaugurar. Una continuidad es parte del rendimiento.

  • Jorge Benavides, investigador asociado de FUNDESA, advierte que la competitividad sostenible primero mejora sus factores y luego consolida el ingreso.

  • El objetivo es evitar el espejismo: producir más sin construir capacidades de escala. Si el soporte no crece al ritmo del músculo, la operación aguanta… hasta que se topa con límites de productividad y costos.

 
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