Reloj, no marques las horas

La DIPP nació para acelerar obras, pero sigue en pausa por lo más básico: un reglamento que no sale del CIV. Sin ese acuerdo no hay organigrama, ni habilitaciones en sistemas, ni ruta para que el presupuesto se mueva. El problema no es falta de fondos: es gobernanza.

Abrimos con un texto de Ximena Fernández sobre este reglamento que debía emitirse el 30 de noviembre de 2025. Cada día sin reglas, presupuesto y decisiones no es solo burocracia. Es planificación que se pierde y competitividad que se erosiona. Reloj, no marques las horas: duele medir el atraso en días.

El segundo análisis aborda el comercio bilateral con Honduras. Ocho años después de la Unión Aduanera, El Salvador sigue siendo nuestro principal comprador regional. La comparación incomoda, sobre todo porque con los hondureños todo empezó en 2017. Dos fuentes ayudan a entender por qué la integración todavía no se tradujo en un cambio de ranking.

Por último, hoy se reciben las ofertas para la quinta licitación de largo plazo del Plan de Expansión de Generación de Energía (PEG-5). María José Aresti está cubriendo la actividad, así que espere su análisis y más detalles en la edición del sábado.

 
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Ximena Fernández
DIPP en pausa: el reglamento que destraba todo sigue en el CIV
612 palabras | 3 minutos de lectura

La Dirección de Proyectos Viales Prioritarios (DIPP) nació para recortar trámites y acelerar obras, pero hoy sigue sin su pieza clave: el reglamento. El documento continúa en un limbo en el CIV. Sin esa base, los recursos no se mueven. No es solo dinero: es quórum, firmas y reglas mínimas para ejecutar.

Por qué importa. Para la DIPP, el reglamento es una llave maestra. Sin un acuerdo gubernativo vigente no hay organigrama, procedimientos ni reglas claras para manejar fondos: no se puede ejecutar. No es un detalle administrativo, es habilitar la ejecución.

  • El reglamento convierte lo escrito en operación: define quién decide, quién firma y cómo se administran los fondos. Con eso, la Dirección puede instalar equipo mínimo, contratar puestos críticos y activar sistemas.

  • Sin él, la gerencia no tiene respaldo para formalizar estructura y escalas salariales. La discusión interna se vuelve freno permanente, el equipo no se instala y la institución existe en la ley, pero no en la práctica.

  • El cronograma está lleno de atrasos: los GTQ10M para iniciar siguen sin transferirse desde el MINFIN. El reglamento, además, destraba la estructura presupuestaria y la contratación. Su ausencia deja inmóvil el presupuesto asignado a la institución.

Detrás de escena. El reglamento dejó de ser borrador y se volvió propuesta cuando el directorio lo aprobó en octubre. El siguiente paso era que el CIV continuara la ruta para oficializarlo antes del 30 de noviembre de 2025. A febrero de 2026, el documento sigue a la espera.

  • Para volverse acuerdo, el texto debe pasar dictámenes internos, trasladarse a la PGN, Secretaría General y conseguir la firma presidencial. El directorio ya lo avaló. “No puede regresar”, sostiene Carmen Abril, presidenta de CUTRIGUA.

  • Juan Carlos Zapata, director ejecutivo de FUNDESA, lo llama “falta de prioridades”. Apunta a las sesiones clave donde no existen las condiciones para tomar decisiones.

  • Con el cambio de ministros en el CIV, el documento entró a una fase de revisiones internas sin proporcionar observaciones concretas, según fuentes consultadas. Mientras se “valida”, la DIPP sigue sin un marco para accionar.

Visto y no visto. El presupuesto no se atasca solo desde el MINFIN. Para trasladar recursos, la DIPP debe existir en los sistemas con código, estructura y un fondo receptor. Sin ese “dado de alta”, la asignación es papel sin ruta.

  • Carlos Melgar, viceministro de transparencia fiscal y adquisiciones del Estado, aclara que “no es decisión exclusiva de Finanzas”. En otras palabras, el dinero puede estar asignado, pero aún no tiene el canal administrativo para llegar.

  • Debe aprobarse la estructura presupuestaria y la escala salarial; además, se discuten sueldos desde hace seis meses. Con 4 de 5 votos, una ausencia basta para bloquear decisiones y estirar los plazos.

  • Sin la DIPP funcionando, proyectos como Koica —que plantea al menos dos circunvalaciones y tres radiales— quedan en pausa por falta de ejecución estatal.

Lo que sigue. La salida no es pedir más fondos, sino gobernanza. Si el directorio sesiona semanalmente y vota lo pendiente, el reglamento podría entrar a ruta con la PGN en semanas y habilitar contrataciones. Sin eso, la primera evaluación vial prevista para abril de 2026 nacerá tarde.

  • La presidenta de CUTRIGUA propone una “ruta crítica” del reglamento: responsables, plazos claros y seguimiento. Un calendario intensivo reduce los vacíos de convocatoria que hoy multiplican el costo país.

  • Constituir el fondo para recibir el capital y cerrar el registro es clave: la DIPP no puede operar como apéndice del CIV si la ley la define como desconcentrada, aseguran las fuentes consultadas.

  • Según fuentes consultadas, el reglamento está en el CIV y “simplemente no pasa”. Se intentó conocer la postura de la cartera, pero hasta la publicación del artículo, no se recibió respuesta.

 
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El mayor freno para miles de pequeños negocios no suele ser la idea ni el mercado: es el crédito. Corporación Financiera Internacional (IFC), miembro del Grupo Banco Mundial, y Banco Industrial (BI) presentaron una estructura de C/B Loan por USD 850M que busca reforzar capital bancario para ampliar cartera hacia mipymes. Es la primera emisión por una entidad financiera a nivel mundial bajo este modelo.

Vittorio Di Bello, director del Financial Institutions Group de IFC para Europa, América Latina y el Caribe, explicó a República que el objetivo es que el banco aumente su exposición a estos negocios para que “más mipymes sean incluidas en el portafolio” y reciban financiamiento adicional para crecer.

La apuesta es clara: si se refuerza el capital, se amplía el margen para prestar a un segmento que sostiene empleo, pero suele quedar rezagado cuando el crédito es escaso o caro. En Guatemala, el propio planteamiento del proyecto se apoya en un dato macroeconómico: 370 000 mipymes, responsables de un 40 % del PIB y un 77 % del empleo total, están en un entorno donde la disponibilidad de crédito sigue limitada.

Una pieza técnica que habilita crédito

Ramiro Castillo, presidente de BI, reforzó ese punto desde la lógica del usuario final: “No es que cambie algo” para las mipymes en el sentido de reglas distintas. Lo que cambia es que logran conseguir el financiamiento para completar su desarrollo y sostener su actividad emprendedora.

El instrumento descansa en un tramo subordinado dentro de la estructura de capital bancaria, ubicado entre el patrimonio (equity) y la deuda senior. “Al ser subordinado, fortalece el capital del banco”, dijo Castillo.

La operación divide el financiamiento en dos piezas: USD 100M en préstamo subordinado otorgado por IFC y USD 750M levantados mediante colocación de notas en mercados de capital. La idea es que la entidad internacional también estructura confianza y habilita el tipo de financiamiento que hace posible escalar cartera sin asfixiar capital.

“La condición más importante es que los fondos se usen para financiar mipymes”, subrayó Di Bello. La facilidad se concibe a largo plazo —hasta 10 años—, mientras que los créditos para estos negocios suelen colocarse a tres o cuatro años. La lógica es sostener el músculo de capital el tiempo suficiente para que el crédito llegue, rote y escale.

Para Luis Lara, CEO de Bl, trabajar con IFC permite operar con estándares altos y, por esa vía, atraer más inversionistas. La operación también amplía la capacidad de colocación hacia mipymes más allá del monto nominal, dentro de los márgenes prudenciales.

Inversionistas, formalización y arraigo

Además del crédito, en la lectura de mercado, operaciones de este tipo elevan la confianza cuando se llega a inversionistas globales, porque muestran que el país puede canalizar capital institucional con estructuras claras y uso de fondos con propósito. “Es importante porque genera confianza: Guatemala es un país donde los grandes inversionistas pueden enviar dinero e invertir”, enfatizó Di Bello.

Ambas instituciones amarraron el impacto al empleo y la formalización. Di Bello lo ejemplificó con un salto mínimo, pero realista: una pyme que recibe financiamiento puede aumentar actividad y pasar de operar con una persona a contratar dos o tres.

Castillo conectó esa expansión con bancarización —a través de redes como agentes bancarios y acceso a productos— y con arraigo, en un país donde la falta de oportunidades presiona la migración.

La prueba de esta operación estará en la ejecución: cuántas mipymes entran efectivamente a cartera, cuánto llega a empresas lideradas por mujeres y si el crédito se convierte en inversión productiva —inventario, equipo, expansión— y no solo en oxígeno de corto plazo. “Si Guatemala tiene un sector pyme fuerte e incluido, su desarrollo empresarial va a mejorar aún más”, concluyó el director de IFC.

 
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Braulio Palacios
Honduras se acercó pero El Salvador no soltó la corona
700 palabras | 3 minutos de lectura

El podio regional del mayor comprador de productos guatemaltecos no ha cambiado en ocho años de Unión Aduanera. La meta nunca fue destronar a El Salvador, sino bajar fricción comercial con menos espera, menos papeles y más previsibilidad. Se volvió viable lo que antes era demasiado caro o lento, sobre todo para las pymes nacionales.

Por qué importa. La integración no movió el ranking, pero sí empujó los volúmenes. Entre 2017 y 2024, Guatemala pasó de vender a Honduras: USD 968M a USD 1673M. El salto es grande, pero El Salvador —sin unión aduanera en ese periodo— siguió primero. La lectura empresarial es clara: el objetivo fue bajar costos para agilizar el comercio.

  • Enrique Lacs, exviceministro de Economía, fija 2017 como arranque operativo y explica —tras revisar la data del BANGUAT— que, en ocho años, el comercio con Honduras creció un 73 %. “Es un crecimiento sustancial”, enfatiza.

  • El Salvador también lo hizo, pasó de USD 1217M a USD 1951M. Los números sugieren que Honduras avanzó más rápido, pero el mercado salvadoreño tiene redes comerciales más densas y una demanda que absorbe más volumen.

  • Para los empresarios guatemaltecos, la ventaja es concreta. Menos espera significa menos inventario detenido y menos pérdidas por atrasos. La facilitación redujo la fricción, pero no reemplazó la demanda ni creó compradores desde cero.

Visto y no visto. La unión aduanera con Honduras se entiende como una carretera con tres tramos. Antes de ella, el avance era lento. Después, el comercio tomó velocidad. Luego, en la pospandemia, se consolidó. En ningún tramo cambia la jerarquía de destinos, solo la facilidad para comerciar.

  • Los años 2014 y 2017 fueron la antesala. Honduras sube de USD 885M a USD 968M. El Salvador se mantiene alrededor de USD 1200M. Honduras se acerca en proporción, pero no cruza el umbral.

  • Entre 2018 y 2021 aparece el tramo donde se siente el carril rápido. Honduras supera los USD 1000M y llega a USD 1399M. El Salvador también acelera y alcanza USD 1731M. El shock logístico por el covid favoreció mercados cercanos.

  • Por último, entre 2022 y 2024 el mecanismo se consolida. Honduras pasa de USD 1585M a USD 1673M. El Salvador cae en 2023 y rebota en 2024 hasta USD 1951M. El 2023 fue el “casi”: Honduras rondó el 87 % del tamaño salvadoreño, pero el líder no cambió.

Detrás de escena. El protagonista real no es el tratado per se, sino la velocidad de comerciar. Boris Cabrera, especialista en facilitación de comercio, destaca que se hizo viable exportar para quienes no podían financiar demoras largas, sobre todo pequeñas empresas.

  • En la práctica, el cruce se parece más a una venta que a una odisea. Menos filas y menos duplicidad de controles acortan el viaje. Transportistas lo describen así: un camión que antes regresaba en días ahora puede ir y volver el mismo día.

  • Cabrera subraya el sesgo pro-pyme con una frase: “La gran empresa ya comerciaba, aunque esperara”. La pyme no tiene caja para sostener inventario parado. Cuando baja el costo fijo de exportar, más negocios se animan a su primera venta regional.

  • El intercambio con Honduras y El Salvador ya estaba estructurado en “canastas” y “cantidad de compradores”. La facilitación mejora competitividad, pero no necesariamente crea nuevas categorías. La mayor ganancia fue bajar el costo fijo de exportar, favoreciendo a pymes.

Ahora qué. Con El Salvador integrándose oficialmente desde junio de 2025, el foco no es quién lidera, sino quién aprovecha el carril rápido. El cambio más visible no será en el podio, sino en quién reciba más envíos y con mayor frecuencia de proveedores nacionales.

  • El mercado salvadoreño puede blindar su liderazgo si la integración reduce fricción de forma sostenida. Cuando el cruce se vuelve predecible, el comercio de alta rotación crece “por suma”, no por un golpe espectacular de cifras.

  • El hondureño ya capturó buena parte del beneficio logístico. El siguiente tramo no es velocidad, es profundidad: diversificar canasta, atraer más proveedores y subir valor agregado para que el crecimiento no dependa solo de mover más de lo mismo.

  • A futuro, habrá que ver si más pymes guatemaltecas entran al juego. La apuesta es más velocidad y previsibilidad con El Salvador: productos que llegan antes, menos espera y más presencia guatemalteca en los mercados vecinos.

 
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