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Commodities, a qué prestar atención


Hola, bienvenido a la edición del sábado.
Empezamos por los commodities. El Banco Mundial publicó un análisis que mira menos al precio del Brent y más a los canales por donde se filtran los costos antes de sorprender al cierre del trimestre.
De ahí saltamos a una pregunta más cotidiana: ¿por qué un colombiano, un argentino o un brasileño compran stablecoins? La respuesta ayuda a entender por qué se está dando este fenómeno en Latinoamérica.
Después, una gráfica corta sobre adopción de IA en empresas estadounidenses. Quién va adelante, quién se está quedando y qué tan grande es la brecha por tamaño de empresa.
Y cerramos con una pluma invitada que se estrena hoy: Antonio Villareal Saldaña. Su columna parte de una pregunta engañosamente simple: “¿Y si fuera tu proyecto?”. Y termina mostrando por qué la mayoría de los proyectos no terminan mal; empiezan mal.
Si esta edición le suma a alguien de su equipo o círculo, reenvíela. Así crece esta comunidad: una recomendación a la vez.



Braulio Palacios
Banco Mundial revela la factura oculta de la guerra en Oriente Medio
565 palabras | 3 mins de lectura

La guerra en Oriente Medio golpeó la oferta petrolera y activó una cadena de costos que aún no aparece completa en la factura. El impacto viaja por transporte, fertilizantes, alimentos, metales, crédito e inventarios. El punto no es solo mirar el Brent, sino detectar qué costos empiezan a filtrarse antes.
Qué destacar. En Perspectivas de los mercados de productos básicos, el Banco Mundial (BM) centra su análisis en la transmisión de costos. Ormuz es el punto inicial: energía más cara, luego fertilizantes, alimentos, metales y crédito.
El índice general de commodities subiría un 16 % en 2026. El dato importa porque el aumento no se queda en energía: se reparte entre insumos que sostienen la cadena productiva.
La pérdida inicial de suministro fue histórica: unos 10 millones de barriles diarios. Cuando una ruta crítica se bloquea, el mercado compra tiempo con inventarios, sustitutos y costos más altos.
Indermit Gill, economista en jefe y vicepresidente sénior de Economía del Desarrollo del BM, dijo que “la guerra es el desarrollo a la inversa”. Su punto: el conflicto va más allá del petróleo caro.
Datos clave. Cuando se cruzan agricultura y fertilizantes, surge una señal útil. El alimento no absorbe el shock tan rápido como sus insumos. Por eso la presión puede incubarse antes de llegar al consumidor: márgenes agrícolas, siembra, nutrientes e inventario.
En marzo, los alimentos subieron cerca de un 3 %, pero el golpe fue mucho mayor en energía y fertilizantes: Brent, gas y urea con saltos de dos dígitos. La presión aparece primero en costos de producción, transporte e inventario.
La urea es el punto débil: depende del gas y de exportaciones afectadas por Ormuz. Si encarece más rápido que la comida, el productor queda entre proteger rendimiento o cuidar liquidez.
La base de fertilizantes muestra una asequibilidad no vista desde 2022. En términos empresariales, implica más presión sobre capital de trabajo y menos margen para absorber nuevos sobresaltos.
Entre líneas. El tercer canal está en los metales. Ya existía demanda firme por electrificación, centros de datos y renovables. La guerra agrega presión sobre oferta, energía e insumos químicos, complicando proyectos industriales y de construcción.
Aluminio, cobre y estaño son materiales sensibles porque producir más toma tiempo, mientras la demanda no cede. El riesgo está en la falta de sustitutos rápidos.
La economía digital también tiene su factura. Detrás de cada centro de datos hay metales, energía y logística. Si esos costos suben juntos, invertir deja de ser una apuesta sencilla.
El oro y la plata no suben solo por entusiasmo del mercado. También reflejan refugio, cautela y menor apetito por riesgo financiero ante la incertidumbre geopolítica.
Ahora qué. El escenario base del BM supone que lo más agudo del shock se modera, pero el riesgo se inclina al alza. En economías tomadoras de precios, la apuesta no es esperar controles ni subsidios, sino revisar exposición a energía, fletes, insumos y crédito.
Si el conflicto se prolonga, el Brent podría acercarse a USD 115. Ese nivel empujaría transporte, fertilizantes y tasas, justo donde las empresas no siempre pueden trasladar costos.
Ayhan Kose, economista jefe adjunto del BM, advierte: los gobiernos deben “resistir la tentación” de aplicar apoyos fiscales amplios y no focalizados, porque distorsionan mercados y erosionan finanzas públicas.
Para Centroamérica, el margen está en inventarios, contratos flexibles, eficiencia energética, diversificación de proveedores y disciplina financiera. No se controla Ormuz, pero sí cuánto sorprende el próximo costo importado.
Recomendaciones del editor:


María José Aresti
Stablecoins ganan terreno como dólar digital en Latinoamérica
425 palabras | 2 mins de lectura

Las stablecoins, criptoactivos diseñados para mantener paridad con monedas como el dólar, están ganando espacio en Latinoamérica como una herramienta para ahorrar, pagar, enviar dinero y operar en economías con volatilidad cambiaria.
El fenómeno aparece en The 2025 Geography of Crypto Report, elaborado por Chainalysis, que ubica a la región entre las de mayor crecimiento en adopción cripto. Entre julio de 2022 y junio de 2025, registró casi USD 1.5B en volumen de transacciones cripto. Un crecimiento del 63 %.
La búsqueda de estabilidad impulsa el uso
El reporte señala que la demanda de stablecoins responde a una combinación de inflación persistente, volatilidad cambiaria y controles de capital en varios países. En ese contexto, estos activos funcionan como reserva de valor y cobertura frente al riesgo macro local.
La adopción cripto regional ya no se explica solo por inversión o especulación. Para hogares, comercios y empresas, ofrecen acceso a una referencia dolarizada y a canales digitales para mover valor.
Chainalysis identifica una alta dependencia de plataformas centralizadas. El 64 % de la actividad cripto regional ocurre en exchanges centralizados, una proporción superior a la de Norteamérica y Europa. Para muchos usuarios, estos canales son la forma más directa de comprar activos digitales, hacer pagos o mover dinero entre países.
Remesas y pagos transfronterizos
El peso de las remesas también explica el avance. La posición de Latinoamérica como corredor relevante de remesas ha acelerado la demanda de cripto para facilitar transferencias transfronterizas más rápidas y económicas.
Su dominio regional está vinculado con ahorro, remesas y comercio. En operaciones con pesos colombianos, pesos argentinos y reales brasileños, las compras de stablecoins representaron más de la mitad de las compras realizadas en exchanges entre julio de 2024 y junio de 2025.
Guatemala en el mapa regional
Guatemala figura en el puesto 71 del índice global de adopción cripto de Chainalysis. Su mejor posición relativa está en DeFi, donde aparece en el puesto 51. Si bien el país se menciona, su participación es prudente en una tendencia latinoamericana donde los activos digitales empiezan a usarse como herramienta financiera práctica.
Brasil muestra la escala regional
El mercado más relevante es el brasileño, que recibió USD 318.8B en valor cripto y concentró casi un tercio de la actividad regional. Además, más del 90 % de sus flujos cripto están relacionados con stablecoins.
Ahora, si continúan ganando espacio como herramienta de pagos, ahorro y remesas, las autoridades en cada país deberán definir cómo supervisar su uso sin dejar vacíos en protección al usuario, prevención de riesgos y relación con el sistema financiero formal.


Ximena Fernández
La IA gana escala: Anthropic pisa los talones a OpenAI
152 palabras | 1 min de lectura
La IA dejó de ser una prueba corporativa en EE. UU. En 2026, el 50.4 % de las compañías ya utiliza estas herramientas, frente al 35 % registrado en 2025, según datos del Ramp AI Index.
Anthropic alcanzó en marzo al 30.6 % de las empresas estadounidenses y redujo su distancia con OpenAI a solo 4.6 puntos. Si la tendencia continúa, Ramp estima que podría tomar la delantera en los próximos dos meses.
Aunque OpenAI sigue siendo la marca más visible del sector, Anthropic ya lidera en tres industrias clave: información y software (63 %), finanzas (52 %) y servicios profesionales (47 %). En el resto de sectores, OpenAI conserva ventaja.
El uso también cambia según el tipo de financiamiento. Ocho de cada diez compañías respaldadas por capital de riesgo ya usan IA. Entre las empresas con capital privado, la proporción llega al 64 %. En el resto, alcanza el 45 %.



Metodologías que transforman proyectos cuando se entienden desde el cliente.
“Los proyectos no terminan mal. Empiezan mal.” La frase la consolidan Bent Flyvbjerg y Dan Gardner en How Big Things Get Done tras analizar 16 000 proyectos en 136 países. Y encierra una verdad incómoda para la industria inmobiliaria: el reto rara vez está en la construcción. Está en la estructuración. En el orden, la disciplina y la gobernanza con que se arma o no se arma un proyecto desde el día cero.
Los números son contundentes: solo el 8.5 % de los grandes proyectos cumple en costo y en tiempo. Apenas el 0.5 % cumple, además, en beneficios. Es decir, uno de cada 200.
Por qué importa
Durante décadas, la administración de proyectos operó bajo una lógica secuencial y jerárquica. El desarrollador definía. El arquitecto diseñaba. El constructor construía. Cada actor entraba a escena cuando le tocaba y resolvía los problemas que los anteriores le habían dejado sin querer.
Otto Scharmer y Katrin Kaufer, del MIT, le pusieron nombre en Leading from the Emerging Future: ese modelo opera desde una conciencia de “egosistema”, centrada en el bienestar de cada parte aislada. La alternativa que proponen es la conciencia de ecosistema: orientada al bienestar del todo, donde las partes solo encuentran sentido en relación.
Trasladado a un proyecto: el egosistema cuida silos, no se deja ayudar, no pide ayuda. El ecosistema arma equipo desde la primera junta.
El punto de partida
La transformación va más allá de cualquier software o certificación. Ha sido entender que el éxito o el fracaso se decide antes de mover una sola piedra.
Flyvbjerg lo formula como think slow, act fast: planear despacio, ejecutar rápido. Lo contrario, que sigue siendo la norma, produce proyectos que comienzan en sprint y terminan en agonía.
La planeación lenta no es burocracia. Es el espacio donde, con una vista 360°, revisamos y entendemos el modelo de negocio del cliente, mapeamos sus expectativas, quitamos miedos y cumplimos sueños.
La pregunta correcta al inicio no es cómo lo construimos. Es para quién y para qué.
El enfoque Axioma
Con esa convicción nace la metodología Axioma, centrada en el cliente, distinta a las herramientas técnicas con las que suele confundirse la disciplina.
Lean Construction, BIM y el Last Planner System son metodologías poderosas que han elevado el estándar de la industria y resuelven preguntas operativas críticas: cómo planear, cómo coordinar, cómo eliminar desperdicios. El enfoque Axioma se apoya en ellas y suma una pregunta que mantiene el norte del proyecto: ¿Y si fuera tu proyecto?
La metodología estructura los proyectos en cinco etapas, 13 áreas de conocimiento y 23 herramientas esenciales, pensadas desde el dueño del proyecto: sus prioridades, sus restricciones, sus decisiones difíciles —hasta el último colaborador en obra.
No es servir al cliente. Es pensar con y como el cliente. Caminar en sus zapatos. Llevarlo de la mano por las decisiones que solo él puede tomar, y blindarlas con disciplina y proceso.
El cliente en la mesa
El cambio operativo más concreto es traer a todos los involucrados a la mesa desde el día uno. Al financiero, al desarrollador, al comercializador, al arquitecto, al legal, al gerente de proyectos, al constructor, inclusive al operador del proyecto. Aunque la participación de alguno parezca pequeña, que esté. Que escuche. Que opine.
Una conversación con Ernesto Coppel, fundador de Pueblo Bonito, lo ilustra. En la presentación de un proyecto hotelero, mandó a llamar al ama de llaves a la junta. Le mostró el plano. Ella preguntó por el piso. “De barro, con una boquilla de ese tamaño”, le respondieron. “No me gusta”, dijo. “Yo paso con el ‘carrito’ a las 7:00 a. m. y los huéspedes marcan a recepción para que no haga ruido.”
Una decisión silenciosa, en una junta de especialistas, habría causado quejas y reseñas durante años. Una pregunta del ama de llaves la corrigió en cinco minutos. Esa es, en una sola escena, la diferencia entre administrar un proyecto y gobernarlo.
Balance
Las metodologías que han transformado la administración de proyectos no introdujeron fórmulas más sofisticadas. Agregaron una variable sencilla a la ecuación, y una verdad profundamente incómoda: el conocimiento crítico está repartido entre muchas personas, empezando por el cliente, y casi ninguna suele estar invitada a la primera junta.
Integrar al cliente desde el inicio no es un gesto de servicio. Es la metodología. Es lo que hace que el cliente sienta que el proyecto es suyo, no algo que le entregaron.
Es también lo que distingue los proyectos que terminan bien de los que, en realidad, ya empezaron mal. Armen el equipo desde el inicio. Tráiganlo a la mesa. Pregunten: “¿Y si fuera tu proyecto?”, antes de mover la primera piedra.
“Los proyectos no se construyen con concreto, acero y cristal. Se construyen con las preguntas que alguien se atrevió a hacer a tiempo.”
Fundador y director general de Axioma Proyectos, firma mexicana de Project & Construction Management con 15 años de operación. Cuenta con 33 años de experiencia en la industria. Es autor del libro ¿Y si fuera tu proyecto? y habitual conferencista en México y Centroamérica.



