Guatemala, entre algodones

Buenos días.

Esta edición no se centra en Guatemala, pero le habla al oído. El Salvador y Costa Rica protagonizan los titulares. Dos economías con apuestas distintas, enfrentando preguntas que ninguna ha terminado de responder.

El caso salvadoreño no es un argumento para que Guatemala replique el experimento bitcoin estatal. Es, en cambio, una señal sobre algo que sí importa de cerca: las remesas.

Guatemala recibe más de USD 20 000M anuales. Lo que ocurra con los costos de envío y los instrumentos que usan las familias para mover ese dinero no es un fenómeno ajeno. Es un tema propio, visto desde otro escenario.

Costa Rica acumula cifras récord de IED y, en lugar de celebrarlas, se cuestiona si su modelo todavía tiene tracción. La autocrítica es lo que hace útil su experiencia para cualquier economía que aspire a construir algo duradero.

La gráfica de congestión urbana cierra el cuadro con una ironía: Guatemala no figura entre las ciudades más congestionadas de Latinoamérica. La ausencia no resuelve nada. Semanas atrás documentamos que su tráfico es una emergencia nacional.

Dejamos a Guatemala entre algodones. Esta edición no nombra al país, pero léala como si sí lo hiciera.

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María José Aresti
El alza de remesas cripto en El Salvador no es un triunfo del bitcoin
557 palabras | 2 mins de lectura

El repunte de las remesas recibidas por billeteras cripto en El Salvador volvió a mover una narrativa que el país no ha soltado desde 2021. La señal está en entender qué canal crece, por qué gana tracción y hasta dónde eso cambia —o no— el mercado real.

Por qué importa. El dato se volvió noticioso por un aumento interanual del 146.4 % (USD 11.56M), pero el porcentaje solo dice poco. En una economía donde las remesas rondan una cuarta parte del PIB, la pregunta es si altera dinámicas macro o es una señal incipiente.

  • Entre enero y febrero, las divisas por billeteras cripto representaron un 0.75 % del total recibido. Un año antes era un 0.33 %. La participación creció, pero sigue siendo una franja muy reducida.

  • El economista José Ángel Arámbula lo encuadra desde el “efecto base”: cuando se parte de montos bajos, un salto porcentual puede lucir enorme sin probar que el canal ya esté incrustado en el mercado.

  • La referencia útil no es el porcentaje, sino el volumen. Mientras el porcentaje sube rápido, el volumen sigue lejos de alterar un flujo de remesas bimestral que superó USD 1524M.

Entre líneas. El repunte se entiende mejor por la lógica operativa del canal que por el simbolismo del bitcoin. Carlos Molina Medrano, fundador de Inmersiva, explica que lo que gana terreno son rieles digitales más rápidos, más baratos y menos volátiles.

  • Molina distingue entre bitcoin como activo de inversión y stablecoins (USDT o USDC) para remesas cotidianas. Estas conservan paridad con el dólar y eliminan el riesgo de que el receptor pierda valor.

  • “La transacción es casi inmediata”, agrega Molina. Menos espera, menos traslados físicos y comisiones potencialmente más bajas que en los esquemas tradicionales de envío.

  • El Salvador suma un ecosistema distinto dentro del Triángulo Norte: mayor exposición pública, presencia de wallets y comercios integrados, y una conversación digital más instalada que en sus vecinos.

Sí, pero. El análisis se robustece cuando entra la variable económica. El rebote —aunque merece atención— no cambia el diagnóstico central: no hay señales suficientes de masificación ni ahorro comprobado que reordene el mercado.

  • Ricardo Barrientos, director ejecutivo de ICEFI, es directo: con apenas un 0.75 % del total, no hay evidencia de uso masivo ni de que la apuesta haya abaratado las remesas de forma decisiva para las familias.

  • También recuerda el costo público del experimento: la legalización del bitcoin exigió recursos fiscales, aunque la adopción popular quedó muy por debajo de la expectativa oficial.

  • Arámbula añade otro filtro: habrá que ver si el canal gana participación sostenida y logra acercarse a niveles como el 10 % del total para confirmar que realmente importa.

Balance. El repunte permite hablar de una vía más funcional para mover remesas, no de una transformación del mercado. La dirección apunta a una solución operativa; la escala sigue siendo marginal.

  • Más que un salto del bitcoin cotidiano, lo que asoma es un uso más práctico de instrumentos atados al dólar para enviar, recibir o retener valor con menor volatilidad.

  • Si ese canal logra bajar comisiones, el primer impacto no sería macroeconómico, sino micro: sobre el ingreso disponible de los hogares que dependen de cada dólar que reciben.

  • El caso salvadoreño sigue pareciendo más una excepción construida por ecosistema y empuje estatal. Ofrece una pista a observar, no un modelo consolidado para el Triángulo Norte.

 
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María José Aresti
Las ciudades más congestionadas de Latinoamérica
143 palabras | 1 min de lectura

Latinoamérica concentra algunos de los peores niveles de congestión urbana del mundo. Sus ciudades no solo ocupan los primeros puestos del Traffic Index: comparten un patrón común de movilidad ineficiente, con baja velocidad en trayectos cortos y una alta pérdida de tiempo en hora pico.

En los casos más críticos, 15 minutos apenas permiten recorrer entre 4.1 y 4.7 km. El tiempo anual perdido por conductor refleja esa misma presión: 195 horas en Lima, 184 en Ciudad de México, 162 en Barranquilla y 154 en Arequipa.

Ciudades como Recife, Santiago, Buenos Aires y Montevideo registran niveles menores, pero sus indicadores siguen apuntando a sistemas de movilidad que no responden a la demanda.

Los datos en conjunto revelan un problema regional con efectos directos sobre productividad, costos y calidad de vida. Guatemala no figura entre las 27 ciudades latinoamericanas incluidas en el índice mundial.

 
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Braulio Palacios
Costa Rica no se duerme en sus laureles de USD 5121 millones
650 palabras | 3 mins de lectura

Costa Rica superó los USD 5121M en IED por segundo año consecutivo, pero el dato esconde una incomodidad: el modelo que construyó ese éxito se apoya más en un legado que en una proyección. El país lo sabe y ya trabaja en los ajustes. Esa autocrítica es la verdadera lección.

Por qué importa. Los titulares celebran cifras históricas, pero los economistas leen los datos con otra lente. El 84 % de la IED fueron utilidades reinvertidas, no capital nuevo. Las zonas francas —motor histórico del modelo— cayeron un 10,5 %. El empleo multinacional creció apenas 3.259 puestos, el peor registro en años.

  • Sandro Zolezzi, research fellow de la Academia de Centroamérica, destaca: “Decir que se mantuvo es correcto, pero analíticamente pobre”. Lo que ocurrió fue una recomposición estructural, no una continuidad.

  • Los servicios, sector que catapultó a Costa Rica a ligas mayores, cayeron un 34,4 %. El turismo, un 36,7 %. Zolezzi cuestiona: “¿Se pierde tracción en el segmento que hizo diferente al país?”

  • Amazon redujo su compromiso de empleo a la mitad. Qorvo cerró tras 30 años en el país. Intel trasladó operaciones a Vietnam. La paradoja: más inversión en el papel, menos trabajos en la realidad.

Punto de fricción. El modelo funcionó décadas con una fórmula clara: estabilidad institucional, talento educado y zonas francas atractivas. Hoy esa fórmula enfrenta presiones simultáneas que ningún índice de competitividad ha podido borrar.

  • CINDE identificó siete obstáculos: talento escaso, inseguridad, infraestructura deficiente, costos operativos elevados, tipo de cambio apreciado, fragmentación institucional y pérdida de agilidad en atención a empresas.

  • Costa Rica invierte apenas el 0,28 % de su PIB en investigación y desarrollo, frente al promedio OCDE del 2,7 %. Diez veces menos. Junto a Chile y Colombia, ocupa los últimos lugares del ranking entre los miembros de la organización.

  • El exministro Alexander Mora no endulza el diagnóstico: “El tablero del juego de los sistemas globales de producción cambió”. La IA, la geopolítica y la corrección pospandémica aceleran una transición por encima de la adaptabilidad del país.

El otro lado. Sería injusto leer solo las señales de alerta. Costa Rica no está cruzada de brazos: está abriendo oficinas en Silicon Valley, diversificando orígenes de inversión y empujando proyectos hacia regiones que antes no existían en el mapa multinacional.

  • PROCOMER abrió en febrero de 2026 una oficina en Silicon Valley y prepara una segunda en Singapur. La apuesta ya da frutos: Suiza aportó USD 1.003M en 2025, el 20 % del total, desplazando a Colombia del segundo lugar por primera vez.

  • De los 19 nuevos proyectos captados por CINDE en 2025, el 48 % vino de países distintos a EE. UU. Un 21 % se instaló fuera de la Gran Área Metropolitana. Son movimientos pequeños, pero apuntan en la dirección correcta.

  • Marianela Urgellés, directora general de la agencia, confiesa: “Costa Rica está en un punto de inflexión competitivo”. En un entorno donde la mayoría prefiere el eufemismo, nombrar la crisis es ya una ventaja competitiva.

Ahora qué. La pregunta que Costa Rica se está haciendo no es si seguirá atrayendo inversión. Es qué tipo de inversión, con qué calidad de empleo y con qué velocidad de adaptación. Hay países en la región que aún no se la plantean. Ese silencio tiene un costo.

  • El modelo no colapsa, pero madura. Sin proyectos nuevos que renueven el tejido productivo, la consolidación deriva en estancamiento. Sostener cifras récord reinvirtiendo lo que ya está no es crecer, es mantenerse.

  • Daniel Suchar, analista económico, apunta la salida: una transición hacia una economía del conocimiento de segunda generación, con reentrenamiento masivo donde la tecnología aún no sustituye al humano. Los perfiles híbridos —dice— son los más difíciles de despedir.

  • La ventaja competitiva no la construyen los países que más celebran sus logros. Son los que antes hacen las preguntas incómodas. Costa Rica ya las está haciendo. Eso no es poco en una región con ansias de atraer más capital.

Fuentes consultadas: CR Hoy, El Financiero CR, La República y PROCOMER.

 
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